ARMANDO ÁLVAREZ - VIGO
–Ha anunciado que está preparado para entrenar otra vez.
–He pasado dos años duros a nivel personal. Y ahora me encuentro con ganas de ver fútbol, hablar de fútbol y entrenar. Quiero volver a trabajar ya. Lo necesito.
–¿Cómo ha vivido sin fútbol?
–He estado un poco fuera. No es que el fútbol me dejase, sino que de alguna forma yo dejé el fútbol. No estaba para eso. Siempre había pensado que llevaba muchos años seguidos entrenando de forma continua. Decía que necesitaba un descanso. Pero cuando llega el descanso parece que no lo quieres. La suerte siempre me acompañó. Pero cuando no pones pasión e intensidad, el trabajo te abandona. Fue un poco lo que me pasó y lo que estoy sufriendo ahora. En el fútbol, como en la vida, las cosas van pasando. Si no muestras energía para volver, evidentemente, la situación no va a parar.
–Y la pasión le definía.
–Pues esa pasión la había perdido, durante una temporada, y ahora está regresando. Por eso quiero volver.
–Ha seguido recibiendo ofertas en este tiempo, de España, Inglaterra, China, Australia…
–He tenido ofertas de todo tipo, hasta de Kazajistán y cosas raras. No tenía muchas ganas de marcharme. Realmente no podía. Rechacé cosas de España y cosas de fuera. No estaba para trabajar, digámoslo así.
–Y ahora que desea volver, ¿tiene miedo de que el circuito de la elite esté cerrado?
–No es que tenga miedo. Sé que el fútbol es un mundo competitivo. Soy consciente de la gente que está en el paro, entrenadores muy importantes que están sin entrenar. El mercado no está fácil. Debes estar preparado para cambiar aquel caché. Eso le está costando a muchos y también me cuesta a mí en principio. Pero no tengo problemas en volver a empezar y seguir demostrando. Para mí las cosas siempre han sido difíciles. Tenía la sensación de que cada año que entrenaba era el primer año. Nunca lo he tenido fácil. Seguiré peleando por volver a trabajar.
–¿Disfruta como comentarista?
–Empiezo a disfrutar. Uno pierde las costumbres. El primer día acabé con la sensación de que no era eso lo que tenía que hacer. Voy cogiendo otra vez el ‘intríngulis’. En el pasado he comentado miles de partidos y tengo que empezar a encontrarme. He pasado una larga temporada sin ver fútbol, sin leer la prensa… Ahora estoy totalmente informado, veo todos los partidos que hay, casi más de los que se pueden ver, y dedico quince horas o así a ver fútbol.
–¿Nota que la gente descubre lo bien que explica el fútbol?
–Fui de los entrenadores en activo que más comentó. No es una faceta nueva. La gente ya conocía ese aspecto de mi vida, de retransmisiones o artículos. A nivel de comentarista estoy a nivel inferior de lo que fui. Espero recuperarlo poco a poco.
–¿Qué opina del Celta?
–Desconozco un poco lo más importante de un equipo, que es cómo está realmente de salud por dentro. El resto depende de eso. Cuando un equipo está saludable, puedes correr, saltar, no te pones límites; si las cosas no están bien, sufres muchas limitaciones. Quiero entender qué es lo que está pasando en el Celta. Por equis razones, se han hecho equipos con muy poco presupuesto. Los resultados coinciden con esa forma de actuar.
–La cantera ha cobrado protagonismo. Usted podría sentirse cómodo con esta plantilla.
–Desde que me marché en el Celta tampoco se nota en exceso ese tipo de política, sinceramente. El único jugador que no fue seleccionado o conceptuado por mí es Hugo Mallo. Todos los demás ya estuvieron más o menos presentes en mi tiempo. Siempre he creído en la cantera como un elemento importante. En Segunda tuvimos ocho o nueve canteranos. De los que están ahora, Lago, Abalo e incluso Iago Aspas, que no llegó a debutar pero fue convocado, trabajaron conmigo, igual que Yoel. Estaban conceptuados y preparados para subir.
–¿El tiempo lo ha reivindicado?
–No pienso en eso. Considero que me equivoqué poco en el Celta. Estoy tranquilo respecto a lo que hice. No le hice daño al Celta. A nivel económico, en los tres años se gastó poco en jugadores. Era pagar fichas en todo caso, pero no inversión. Creo que no tengo nada que ver con este problema de presupuesto o déficit. Cuando llegué al Celta ya me tuve que hacer a un régimen estricto de control de gasto.
–Cuando vuelve a Balaídos…
–A Balaídos no he vuelto. No quiero molestar. No tengo ningún problema, pero me gustaría volver cuando el Celta estuviese arriba, en una posición importante. No me gusta dejarme ver en situaciones… Me da un poco de corte. Veo al Celta, por supuesto, sigo al Celta, me considero un celtista más desde que estuve en Vigo y ya antes era un equipo que quería mucho. Sufrí con él, sufrimos todos, y ahora sigo sufriendo con él y viendo sus partidos a través de internet o televisión, aunque lo televisan menos.
–En todo caso, ¿nota que ha cambiado la percepción sobre usted y su etapa, que se valoran sus logros incluso por parte de los que era críticos?
–Siempre fui consciente, aunque no lo parecía, que mucho celtismo me acogió bien. Sabía que había críticos con Fernando Vázquez y gente que estaba conmigo. No culpo a los que me chillaron. Desde el primer día dije que me marchaba del Celta porque el equipo no ganaba. A mí sólo me echaron los resultados y lo sigo manifestando. Soy entrenador y conozco las reglas de mi oficio. Pasado todo esto, cualquier aficionado me considerará como un ex entrenador del Celta y me tendrá el cariño que se tiene a alguien que trabajó para ellos, como yo le tengo cariño a todo el celtismo, independientemente de que me chillasen o me aplaudiesen.
–¿Reproches a la directiva?
–En absoluto. Todas las cosas que te pasan como entrenador dentro de un club son cosas que te tienes que llevar, parte de la profesión. No realizo ningún reproche. El club dijo que tenía que marcharme y me fui en silencio por profesionalidad. Y hasta hoy. Así es la vida de un entrenador.