JULIO BERNARDO - VIGO
El Celta obtuvo en el Manuel Ruiz de Lopera un punto con poco sabor, que no reconoce los méritos del conjunto de Eusebio Sacristán en el campo del que se supone el gran favorito al ascenso. Un empate que en circunstancias normales debería ser celebrado deja un poso amargura por la gran ocasión perdida y la sensación de que este equipo gestiona mal la ventaja. Porque el conjunto vigués desarboló al Betis en un primer tiempo notable y manejó la situación con sentido práctico hasta que, inexplicablemente, la auto expulsión de Juande cambió el signo de los acontecimientos. Bajó el pistón en un fallo de marcaje infame e indultó a su adversario en el alocado intercambio de golpes del tramo final del partido.
Un favor arbitral por fin
Un generoso penalti a Arthuro permitió al equipo de Eusebio plasmar en el marcador la superioridad mostrada sobre el terreno. El brasileño forcejea con su marcador antes de irse al suelo, pero el árbitro no lo duda y señala el punto fatídico. Un pequeño favor arbitral que no resta méritos al buen desempeño del Celta, que dominó la pelota, impuso al juego un ritmo enérgico y generó ocasiones muy claras. El cuadro celeste realizó un formidable despliegue en la primera media hora de juego: estranguló al Betis con una presión implacable, se apoderó del medio campo y explotó el recurso de las bandas (sobre todo con Abalo) para buscar la portería de Goitia.
Primer once repetido
Por primera vez esta temporada, Eusebio dio continuidad a una mismo once. Tras no pocas pruebas, el técnico parece que ha ido definiendo un equipo tipo que puede variar sin embargo en dos o tres jugadores. Catalá y Jordi se consolidan como pareja de centrales y Mallo y Roberto Lago (éste en su mejor momento en mucho tiempo) ganan terreno a Vasco y Botelho. Las prestaciones de la línea medular se han visto mejoradas considerablemente con López Garai como pivote defensivo y la emergente y nada despreciable aportación de Michu. Arriba Abalo, Arthuro y Aspas generan juego pero no marcan.
Pobre acierto rematador
La gran actuación de Goitia bajo palos dejó al Celta con la miel en los labios. Pero al margen del formidable trabajo del portero del Betis, el Celta exhibió de nuevo una pegada bastante pobre. Abalo tiene desborde pero la falta gol; Aspas anda un tanto perdido en la banda izquierda pero se esfuerza por combinar y Arhturo, pese a mejorar sus prestaciones, dista todavía mucho de ser el killer que necesita este equipo. Trabaja, juega bastante bien de espaldas a la portería y hasta conectó algún disparo envenenado. Pero le falta chispa, velocidad y la determinación que distingue a los matadores.
Exiguos réditos
Dos victorias y un empate en una misma semana no bastan al Celta para abandonar las catacumbas clasificatorias. El equipo vigués cosecha elogios que no resuelven sus problemas.