RUBÉN DARÍO RODRÍGUEZ - A CORUÑA
El Celta B regresó de vacío de su visita al Montañeros, que ahora ata tres victorias consecutivas y cinco jornadas sin perder. Le metió dos goles al filial del Celta en el cuarto de hora inicial y lo dejó sin argumentos posteriores para maquillar la derrota.
El caudal ofensivo del Montañeros se desbordó en el arranque del encuentro. En el minuto 7 el Monta ensayó una de sus acciones favoritas, el pase largo desde la media hacia un delantero sobre las cabezas de los defensas contrarios, para abrir el marcador: fue Rubén Pardo el autor de un potente chut que no acertó siquiera a ver el guardameta celeste. Y en el minuto 16 de nuevo un muy participativo Herbert le brindó un pase largo a Rivera para emprender la carrera, acercarse al área grande y disparar con fuerza al fondo de la portería.
El 2-0 dejaba el choque muy cuesta arriba para un Celta B corto de habituales en su alineación e incapaz de llegar con orden táctico al área contraria. No lo hizo hasta el 21, cuando Álex enganchó un balón perdido en la frontal que se perdió por encima del larguero. Alguna frivolidad defensiva del equipo local animó a la adormecida delantera olívica y también a balón parado el Celta B hizo trabajar a Diego.
El Celta B fue el que tuvo más el esférico en la reanudación y el que merodeó por las dos bandas para tratar de colgar centros, pero en cada una de sus llegadas al borde del área careció de peligro pese a disparar en varias ocasiones.
Sólo una acción aislada de Rivera y otra de Herbert reactivó la mordiente del Monta, cómodamente instalado como dominador en el campo y sabedor de que los tres puntos no se le iban a escapar. Ni siquiera la expulsión rigurosa del central Capi, la tercera que sufre en lo que va de Liga, encendió el apagado ánimo de un Celta B que se desinfla al mismo ritmo que el Montañeros empieza a pensar que ya no tiene límites.