REDACCIÓN - VIGO
Algún día el Club Vigo tenía que bajarse de la nube y ese día llegó ayer, ante el Cajasol, uno de los equipos llamados esta temporada a luchar por el ascenso.
El primer set no tuvo historia ya que los locales, muy metidos en el partido, estaban barriendo de la cancha a unos sevillanos que no acababan de encontrar su sitio. Las ventajas cada vez se hacían más grandes y nadie era capaz de parar el vendaval vigués.
En el segundo set cambió el guión del encuentro ya que los visitantes reaccionaron para tomar el mando del choque. Al principio, los empates se fueron sucediendo sin que ninguno de los dos equipos se fuera en el marcador. Con empate a 24 puntos se lesiona Morata, algo que hubieran podido aprovechar los locales para sentenciar, pero no fue así ya que fueron los sevillanos los que aprovecharon un error local y una buena defensa para empatar.
En el tercer set el técnico visitante, González, tuvo que mover sus fichas para poder suplir la baja de Morata. Al contrario de resentirse por su ausencia, los sevillaron mejoraron su rendimiento. No funcionaba la defensa ni el bloqueo local, lo que significó que volviesen a imponerse, después de un apretado empate a 23 puntos, en este set.
En el cuarto, y definitivo, los sevillanos se impusieron a un Club Vigo ausente. Este es un pequeño borrón en la marcha tan positiva que llevaban hasta ahora los vigueses, que pese a la derrota siguen en el liderato de la competición.