EFE - MADRID
El centenario de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) regala a los aficionados un encuentro que nada tiene de amistoso, con la Argentina de Maradona en busca del prestigio perdido ante la España de la excelencia de Vicente Del Bosque, que rompe récords camino del soñado Mundial.
España cumple cien años de fútbol, furia, pasión, innumerables disgustos en grandes citas futbolísticas que quedan arrinconados ante el momento de éxito de la actual generación, desde la conquista de la Eurocopa 2008. Un centenario que coincide con el de un portero que marca una época como Iker Casillas.
Y lo celebrarán con uno de los mejores partidos del planeta. Juntando en el estadio Vicente Calderón a muchos de los mejores jugadores del mundo entre la ´Roja´, formada por la generación de oro del fútbol español, y la albiceleste encabezada por Leo Messi, en su búsqueda por aportar su verdadero nivel a Argentina.
Llega el grupo comandado por Vicente Del Bosque en un momento dulce que no acaba. Tras firmar una clasificación impecable al Mundial de Sudáfrica, con un estilo que es referencia para todo el mundo y variaciones que no rebajan su letal pegada.
Con Iker Casillas viviendo un día imborrable en su carrera. Convirtiéndose en el tercer jugador de la historia de la selección -tras Andoni Zubizarreta y Raúl González- en alcanzar cien partidos cuyo culmen estuvo en Viena deteniendo los penaltis de cuartos para tumbar a Italia y a los fantasmas del pasado. Alzando al cielo la Eurocopa 2008 tras la final ante Alemania. Una carrera con momentos soñados por vivir. Con un Mundial, a la vuelta de la esquina, en la cabeza de todos los internacionales.
La ausencia de Torres, por lesión, deja a Del Bosque sin quebraderos de cabeza entre sistemas y le pone en bandeja la posibilidad de alienar uno de sus onces tipo, con cinco centrocampistas y la entrada en escena de uno de los jugadores en mejor forma del fútbol europeo: Cesc Fábregas.