ARMANDO ÁLVAREZ - VIGO
El Celta vuelve al sitio de su recreo, que cantaría Antonio Vega. La escuadra celeste ha escogido la Copa del Rey como el territorio de los sueños. En ella se ha refugiado hasta el momento de las miserias cotidianas, atenuadas por la victoria sobre el Castellón. Un resultado que amplía la autonomía copera a la hora de distraer esfuerzos. Eusebio dosifica además las energías de la plantilla al mantener su plan B, el que convierte en titulares a los suplentes ligueros. Y verbaliza los deseos colectivos del celtismo al fijar un objetivo: buscar en el bombo de octavos el regalo de un rival lujoso.
El entrenador castellano ha excluido de la convocatoria a Catalá, Lago y Arthuro. Ortega, Oubiña y Jonathan Vila causan baja por lesión. Túñez se añade a la combinación de profesionales. El santiagués ha entusiasmado en sus apariciones con el primer equipo. Prolonga la oleada canterana. Será titular porque se lo ha ganado a pulso.
Son escasas las dudas externas respecto al once inicial, al menos en teoría. Yoel se mantiene bajo la portería para curarle el disgusto de su fallo en la ida; Vasco, Noguerol y Botelho, además de Túñez, compondrán la retaguardia; Aarón, Joselu y Saulo, la delantera; falta por conocer el acompañante de Bustos y Danilo en la media.
Eusebio maniobra con lógica y hasta parece que con más planificación que al albur. Aunque los resultados no acompañen, ha llegado a noviembre con toda la plantilla enganchada. Nadie puede confiarse en su puesto. Los meritorios perciben espacio para crecer. A Aarón y Joselu los exprimirá antes de confiárselos a López Caro en la sub 21. Para Botelho es un acto de contrición tras los deslices de Irún. La alineación colecciona retos individuales y colectivos. Si acaso, en Bustos se entenderá cierta rabia. Fue por cuestiones tácticas y no por bajo rendimiento que López Garai le ha ganado el sitio. El levantino es de carácter fuerte, fiable. A Eusebio le reclamará desde la cancha.
Pendientes de Trashorras y Aspas, de si es factible prescindir de los que dictan el ritmo, el Celta no tiene secretos para el rival. Se ofrece desnudo, monocorde. No enterrará el 2-1 de la ida en una trinchera triple; negociará ofensivamente con él para multiplicarlo. En ese sentido, el duelo se plantea a puñetazo limpio. Porque el Tenerife es igualmente devoto del fútbol alegre. Lo lleva en la sangre. La suspensión de Primera por motivos internacionales permitirá a Oltra conservar la estructura; básicamente al terrorífico Nino. El preparador rival, cuestionado tras el empate con el Málaga, no puede permitirse otro disgusto.
El Heliodoro Rodríguez López concentra mucha memoria para el celtismo, de sabor según alcance la vista. En lo corto, asusta. Allí comenzó el declive de López Caro y quedó sentenciado Pepe Murcia. Para la gran historia es el escenario donde Vlado Gudelj agigantó su mito. Dos tantos del bosnio ante el Tenerife de Valdano desataron el "sí, sí, sí, nos vamos a Madrid" de 1994. El grupo actual, en los primeros capítulos de su relato, pretende una gesta más modesta: añadir diversión a una temporada que se ha quedado para la subsistencia alimenticia. Mañana esperan Betis y sobre todo Villarreal B, Elche y Cádiz, enemigos de angustia. Hoy es día de imaginarse al Barcelona en Balaídos si quiere el bombo de octavos, aquello que fuimos. "Gudelj, Gudelj" ampare y guíe a sus hijos.