REDACCIÓN - VIGO
Juan Carlos Andrés debutó ayer en el banquillo del Baltasar Pujales, con un empate que sabe a poco después de ver el desarrollo del encuentro. Poco pudo cambiar el nuevo técnico con dos días de entrenamiento, pero lo que ayer quedó claro es que al entrenador le gusta que su equipo organice el juego ofensivo por las bandas para crear peligro.
El problema sigue siendo el de siempre, y no es otro que la falta de pegada que tiene el equipo ante la meta rival. Ayer los vigueses volvieron a tener varias ocasiones para sentenciar el encuentro, pero una tras otra eran erradas de forma incompresible y, en cierto modo, creaba una desesperación al no ser capaces de materializarlas.
En los primeros cuarenta y cinco minutos de juego, el partido fue bastante equilibrado, sin que ninguno de los dos equipos controlara el centro del campo y, por lo tanto, sin crear ocasiones de peligro.
Chema se convirtió en el organizador del juego del Rápido, abriendo el balón a las bandas para que los delanteros tuvieran ocasiones.
En la segunda parte el Rápido de Bouzas se fue arriba. Los vigueses consiguieron que el Narón no fuera el equipo peligroso de jornadas anteriores, liitándose a encerrarse en su área para evitar que los vigueses marcaran algún gol.
Poco a poco el conjunto vigués llegaba con más peligro al área ferrolano, pero las ocasiones de peligro eran una y otra vez desaprovechadas por los delanteros vigueses, que ayer volvieron a tener el punto de mira fuera de punto. La desesperación de los vigueses aumentaba a medida que pasaban los minutos, ya que veían cómo estaban creando numerosas ocasiones de peligro, pero no eran capaces de aprovecharlas, con lo que no se movía el resultado inicial.
Un empate que sirve para igualar todavía más la zona baja de la clasificación, sobre todo después de la victoria del Villalbés sobre el Somozas, lo que lleva a los vigueses a perder un puesto más en la clasificación. Una clasificación que hay que comenzar a verla un poco más arriba, ya que tal y como están las cosas en Segunda División B, podrían descender un total de cinco o seis equipos de Tercera División.