J.CONDE - VIGO
El partido grande que se esperaba ayer en Barreiro se quedó reducido a un duelo táctico y de nervio, que ganó el equipo con más oficio: la Ponferradina, porque sólo había que repasar la convocatoria del cuadro leonés para reconocer a veteranos como De Paula o Yuri. El ex del Pontevedra y de la UD Las Palmas protagonizó la jugada del partido, en la que el céltico Richi Hidalgo le agarró dentro del área. La pena máxima la transformó Rubén, aunque Sergio rozó el lanzamiento con los guantes. Faltaban cuatro minutos para el descanso y al conjunto leonés se le había puesto el partido de cara sin merecerlo, porque solamente se estiró en los primeros minutos para aprovechar la relajación habitual con la que comienzan los célticos.
El aviso de Yuri en el minuto inicial dio paso a un juego tedioso, promovido por una Ponferradina que se agazapó atrás y cerró todas las vías de penetración, esperando un despiste para salir a la contra.
Al Celta B le pudo la ansiedad: dominó pero sin crear peligro. Sólo tuvo tres ocasiones en la primera parte. En una, a Cristián le faltó decisión para lanzar a portería desde el balcón del área; a continuación, a Oriol le salió un remate de cabeza flojo, y cuando se agotaba el tiempo Víctor puso en aprietos a Mackay con otro cabezazo.
Sin merecerlo, la Ponferradina se iba a la ducha con un tanto de ventaja, que le permitía superar a los vigueses en la clasificación.
Yuri, de nuevo, tuvo una buena ocasión para sentenciar el partido, pero le fallaron las fuerzas y Sergio le cerró el espacio cuando encaró al portero tras arrancar de una posición que los célticos reclamaron como fuera de juego.
La fatiga por la intensa refriega pasó factura al conjunto del Bierzo, que se encerró atrás. Los célticos reclamaron un penalti antes de que Oriol se retirase durante cinco minutos por un problema físico. El Celta jugó entonces con diez porque había agotado los cambios. Fueron los mejores momentos del filial celeste, que propuso un juego más directo que hasta entonces y encerró al rival en su área.
Los balones caían desde todos los lados y en dos ocasiones los celestes pudieron marcar, pero los rechaces los aprovechaba el equipo veterano, que se llevó una victoria inmerecida ante un rival que le superó en juego pero no en astucia para manejarse en partidos ásperos. El Celta B, sin embargo, se mantiene en la zona alta de la tabla.