RAÚL RODRÍGUEZ - VIGO
El Coruxo sumó ayer la tercera victoria consecutiva, aprovechando además otros resultados para dar el salto a la tercera posición y mantenerse a tres puntos del líder de la categoría, el Deportivo B.
El de ayer fue un partido marcador por el tanto de Antúnez en el primer minuto de juego. En la primera jugada de ataque, tras el saque de centro, el Villalonga comete una falta al borde del área que el capitán vigués se encarga de transformar.
Las cosas se ponían muy bien desde el inicio, pero ese tanto restó intensidad al encuentro. Aunque el Coruxo mantuvo el mando del encuentro en los primeros cuarenta y cinco minutos, el mandar en el marcador restó intensidad a las acciones ofensivas, permitiendo que la defensa del Villalonga se adelantara siempre e impidiera que Roberto Pazos pasara excesivos apuros.
Las cosas no cambiaron demasiado en la segunda parte, aunque sólo al principio. El Villalonga se fue creciendo poco a poco e instintivamente los vigueses se fueron echando hacia atrás.
A los sesenta y ocho minutos de juego, el derribo de Machu dentro del área viguesa despertó la ira del banquillo visitante, que reclamaba penalti por el derribo de su delantero.
Josiño buscó aire nuevo en el juego ofensivo del Coruxo, y pudieron sentenciar el encuentro. La ocasión más clara fue para Antúnez que envió un balón fuera que se veía dentro de la portería del Villalonga.
A medida que se acercaba el final del encuentro, el Villalonga se crecía cada vez más y Jorge Pérez tenía que intervenir cada vez con mayor frecuencia.
Sin embargo los jugadores del Villalonga pecaron ayer de un excesivo individualismo que les llevaba a perder el balón cada vez que se acercaban al área viguesa. Cuando tocaron el balón crearon mucho peligro. Esas fueron las menos, ya que ese exceso de protagonismo les pasó factura.
Al final, satisfacción en las filas viguesas, que continúan cumpliendo el objetivo de asentarse en los puestos de privilegio, poniendo cerco a la primera plaza.