LOIS DOCAMPO - A ESTRADA
El Estradense consiguió un importante triunfo en casa ante un Marín que puso fe y corazón para vender muy cara su derrota. El encuentro vivió dos caras diferentes. Durante los primeros veinte minutos, los hombres de Oreiro fueron dueños y señores de un partido que parecían haber sentenciado con tres goles. A partir del minuto veinte, los rojillos desaparecieron ante un rival que logró meterse de nuevo en el partido pero al que le faltó calidad y pegada en el tramo final para poder inquietar la victoria de los locales.
Los de A Baiuca iniciaron el encuentro de la mejor manera posible. Llevados por un gran José Ramón, los rojillos desbordaron y consiguieron rondar con mucho peligro la meta defendida por Moncho. A los 16 minutos, Damián puso a los suyos por delante al rematar sólo en el segundo palo un centro de José Ramón. Tan sólo tres minutos después, Rico hizo subir el segundo tanto al marcador al valerse de un nuevo pase de José Ramón para batir al meta del Marín. Sin tiempo para recuperarse, sería el propio José Ramón el que pondría la puntilla a los visitantes al empujar a placer un pase atrás de Julián dentro del área pequeña.
Los cinco minutos de inspiración del Estradense parecían dejar el encuentro visto para sentencia y auguraban un resultado escandaloso a su favor. Sin embargo, el choque dio un giro radical tras el tercer tanto, cuando Santi Mariño decidió cambiar su apuesta inicial y pasó a jugar con tres centrales y dos carrileros ofensivos. Esta modificación, unida a la relajación de los locales, dejó un partido de imprecisiones en el que se movieron con mayor soltura los visitantes.
Luis Cubas fue el encargado de acercar al Marín en el marcador al finalizar una buena jugada colectiva. Tras la reanudación, los visitantes aprovecharon la indolencia del Estradense a balón parado para recortar diferencias. A partir de ahí, el Marín lo intentó con más corazón que cabeza pero fueron los locales los que tuvieron las mejores ocasiones a la contra.