JULIO BERNARDO - VIGO
El Celta considera que el equipo tiene perfectamente cubierta la posición de delantero centro con Arthuro Henrique Bernhardt, a pesar que las lesiones han llevado al punta brasileño a la suplencia y aún no se ha estrenado como goleador después de 303 minutos sobre el césped. Tanto el técnico, Eusebio Sacristán, como el director deportivo, Miguel Torrecilla, están convencidos de que Arthuro es el nueve que necesita el Celta y esperan que el futbolista responda muy pronto con goles a sus expectativas.
Tal es la fe del cuerpo técnico del Celta en Arthuro que el club no se plantea de momento acudir al mercado invernal en busca de un delantero centro. Y eso que ninguno de los nueves celestes se ha estrenado todavía esta temporada y que el equipo es, con apenas siete tantos, es el que menos goles ha marcado en las diez primeras jornadas de Liga. Miguel Torrecilla insiste en que ningún análisis sobre el equipo es concluyente hasta que se cumpla un tercio de la competición (14 jornadas) y que ése será el momento de evaluar la aportación de los delanteros y, en su caso, tomar medidas de cara al mercado de invierno.
Arthuro fue el fichaje estrella del Celta este curso. La apuesta inicial era Dinei, pero su contratación fue imposible de abordar por motivos económicos y, desde entonces, el futbolista nacido en Florianópolis (Brasil) se convirtió en el principal objetivo de la dirección deportiva celeste. Eusebio respaldó su contratación y afirma que está encantado con las condiciones del jugador. Incluso ha señalado que lo prefiere a Dinei.
El problema es que nadie a visto jugar apenas a Arthuro. El brasileño ha tenido una carrera errática y gruesa en mudanzas sin llegar a despuntar como goleador en ninguno de los muchos equipos a los que ha pertenecido. Debutó en el Criciúma brasileño en 2000 y ha defendido posteriormente los colores del Middlesbrough, Racing de Santander, Sporting de Gijón, Alavés, Córdoba, Steaua Bucarest y Terek Grozny. Su mejor temporada la firmó hace dos años en las filas en Córdoba, con diez tantos.
El brasileño recaló este verano en Vigo después de una campaña en blanco, primero en el Steaua rumano y posteriormente a préstamo en el Terek Grozny checheno. Llegó a la pretemporada de Melgaço después de siete meses sin jugar y no pudo realizar el periodo de preparación con el resto del equipo porque cayó lesionado en la primera semana de entrenamientos. Un severo esguince en el tobillo derecho lo mantuvo fuera de juego varias semanas. Al poco de reincorporarse al trabajo con el grupo, recayó de la lesión. Esto le impidió estrenarse con la zamarra celeste hasta la tercera jornada de Liga, en el duelo ante Levante en Balaídos. Jugó sin pena ni gloria dos partidos completos (Córdoba y Hércules) y 25 minutos frente al Recreativo antes de volver a lesionarse (en este caso en tobillo el izquierdo) la víspera de choque copero ante el Girona. Desde entonces sus apariciones han llegado con cuentagotas: 32 minutos en Copa ante el Tenerife y 15 en el último partidos de Liga ante el Real Irún. En total 303 minutos sin anotar en los que ha sido patente un déficit físico que el jugador señala como culpable de su sequía. "No estoy preocupado porque en cuanto me ponga bien físicamente los goles llegarán de modo natural", dice.