REDACCIÓN/AGENCIAS - VIGO/BUENOS AIRES
Fernando Cáceres sigue debatiéndose entre la vida y la muerte en el Hospital Ramón Carrillo de Ciudadela, ciudad en la que fue tiroteado en la madrugada del domingo por unos individuos que pretendían robarle el coche. "Continúa en estado crítico, en asistencia ventilatoria mecánica y con sedoanalgesia; con monitoreo de parámetros fisiológicos dentro de rangos aceptables, subfebril y con igual esquema de antibióticos", informó Rubén García, director del establecimiento sanitario. El ex jugador céltico ha pérdido el ojo derecho, por donde penetró la bala que todavía tiene alojada en el hemisféreo derecho del cerebro.
La única novedad ofrecida en el último parte médico, al cierre de esta edición, es que Cáceres ha podido superar el cuadro febril de los últimos días. De momento los médicos no han valorado la posibilidad de realizarle nuevas intervenciones quirúrgicas. "No es necesario por el momento", aclaró García, que considera la bajada de la fiebre "como un buen síntoma". El pronóstico sigue siendo crítico. En cuanto a la extracción de la bala, "realizar una apertura de cráneo es agregarle una injuria más".
Mientras, la sociedad argentina sigue debatiendo sobre la violencia que se vive en las calles del país y también sobre la edad mínima legal. Los dos detenidos, "Toto", de 16 años, y Ezequiel, de 15, señalado como el autor del disparo, no pueden ser encarcelados en tanto que menores de edad. El caso ha reavivado la antigua polémica que rodea a la edad de imputabilidad de los menores, que actualmente se debate reducirla de 16 a 14 años, según el proyecto de ley aprobado en julio pasado por el Senado y que desde entonces está a estudio de los diputados.
Ambos jóvenes han declarado que son inocentes y aseguraron que durante la madrugada del hecho estaban bailando en diversos sitios. "Los dos presentaron coartadas, pero incurrieron en contradicciones que me hacen pensar que mintieron para desvincularse del hecho e intentar mejorar su situación procesal", dijo el fiscal que se encarga de la investigación, Fabián Hualde.
Hualde buscará testigos para desacreditar la coartada de los imputados, y afirmó que "los reconocimientos en rueda realizados por Laura Vonderheide (la mujer que acompañaba a Cáceres) y por la persona que iba como rehén en otro auto, fueron contundentes. Hay muchas pruebas que nos hacen tener la convicción de que estamos ante los autores del ataque", agregó el fiscal. De todas maneras, Hualde admitió que el caso aún no está del todo esclarecido porque "hay al menos dos prófugos que están siendo buscados".
Respecto a los cinco mayores que no fueron reconocidos como partícipes del hecho por los dos testigos del caso, las fuentes explicaron que serán encausados en las próximas horas por el delito de tenencia ilegal de armas, pero lo más probable es que recuperen su libertad.
Cáceres, de 40 años, fue asaltado el domingo a la 3 de la madrugada en Ciudadela, cuando iba junto a Vonderheide en su BMW. Cuatro ladrones que iban en un Fiat Siena robado a un remisero (taxista ilegal), que estaba de rehén, lo interceptaron. Cáceres trató de escapar y recibió un tiro en el ojo.
Cáceres había llegado de España el viernes y, según Laura Vonderheide, el viaje lo había entusiasmado. "Estaba feliz y me dijo que había hecho contactos para más adelante irse a trabajar allá. Es más, me dijo que le encantaría irse a vivir a España porque era todo muy tranquilo", recuerda la acompañante del jugador en declaraciones al Diario Clarín.