RAÚL RODRÍGUEZ - VIGO
El Ciudad de Vigo Basquet no fue capaz de conseguir la segunda victoria de la temporada, al caer en la prórroga ante un Cornellá que a dos minutos para el final tenía el partido perdido, pero que nunca bajó lo brazos y obtuvo la recompensa de la victoria.
El primer partido que se juega un domingo por la mañana resultó, cuando menos, extraño. Los dos equipos ofrecieron todo un recital de fallos ofensivos, de pérdidas de balón y de porcentajes de tiro más propios de otras categorías. Los árbitros tampoco se quisieron quedar atrás y machacaron a un equipo vigués que acabó con tres jugadores eliminados y otro acabó con cuatro faltas.
El equipo vigués tuvo que jugar a remolque desde el primer momento, ya que Mike Williams se tuvo que sentar a los dos minutos de juego con dos faltas personales. El Ciudad de Vigo defendía bien y obligaba a los catalanes a jugársela desde la línea de 6.75. Fueron diez minutos en donde los vigueses llegaron a perder diez balones que permitieron que el Cornellá consiguiera una ligera ventaja en el marcador.
Marcos Suka-Umu llevaba el juego ofensivo del equipo vigués, que a pesar de llevar mejor porcentaje en el tiro de dos, le costaba mucho encontrar posiciones de tiro.
El descanso que Txema Solsona le dio al base titular Dani Pérez le vino de perlas a un Ciudad de Vigo que aprovechó la circunstancia para meterse en el partido. Esa reacción coincidió además con un ajuste en la defensa que obligaba a los catalanes a forzar los lanzamientos manteniendo un porcentaje de acierto extremadamente bajo.
Además, el Ciudad de Vigo Basquet había cerrado la sangría de las pérdidas de balones, con lo que al descanso se llegó con igualdad en el marcador y todo por decidirse.
El tercer cuarto comenzó con un Ciudad de Vigo colocado en una defensa zonal que volvió a secar al Cornellá y que les permitió situarse por delante en el marcador.
El partido era un tira y afloja, y ninguno de los dos equipos conseguía tener más de tres o cuatro puntos de ventaja sobre su rival.
Uno de los problemas que tuvo ayer el conjunto de Manolo Povea fue la falta de continuidad en el juego. Si en la recta final del choque se echó por tierra una ventaja de ocho puntos, en los instante finales del tercer cuarto pasó más o menos lo mismo. Los vigueses entraron en el último minuto del cuarto con ventaja de seis puntos en el marcador, 41-35. Fue un minuto jugado muy mal por los vigueses, que encajaron una jugada de cuatro puntos, canasta con tiro adicional que lo falla el Cornellá atrapa el rebote y anota, dejando el marcador con dos puntos de ventaja para el Ciudad de Vigo.
Los de Manolo Povea volvieron a aprovechar el descanso que el técnico del Cornellá le dio al base titular Dani Pérez, para volver a ponerse por delante en el marcador. Los fallos en el tiro volvieron a ser la tónica en los dos equipos. En el minuto tres, el marcador reflejaba victoria viguesa por 43-41, y tres minutos más tarde se mantenía la ventaja pero con un parcial de 45-44.
Solsona colocó a dos bases en el campo, con lo que el equipo comenzó a ganar enteros en ataque. Ayer, la virtud del Cornellá fue no entrenar el partido, cuando a falta de dos cincuenta para el final perdían por ocho puntos.
De nada valieron los dos tiempos muertos casi seguidos que solicitó Manolo Povea, ya que el Cornellá empató el partido forzando la prórroga.
El Ciudad de Vigo llegó tocado al tiempo extra. No había juego interior tras la eliminación por faltas de Frost y Pettinella. Además de las ausencia de los dos pivotes, había la sensación de que los vigueses habían bajado los brazos. Fue como si el esfuerzo de los minutos anteriores hubiera pasado factura.
El Cornellá, a pesar de su juventud, se dio cuenta de esa circunstancia y apretó lo justo para ir sumando puntos y sentenciar la victoria.