J. CONDE - CARTAGENA
El Celta disfruta fuera de Balaídos. De los siete puntos que suma en la clasificación, que no le dan para escapar de los lugares de descenso, cinco los ha obtenido en campo contrario. El último, ayer, ante el líder provisional de Segunda División, el Cartagena, y ofreciendo dos personalidades muy diferentes, como ya hizo en Salamanca o en Huelva, los otros escenarios en los que sacó tajada este curso.
Sufrió como nunca en la primera mitad, aunque tuvo que ser un penalti inventado por el árbitro el que desequilibró el marcador a favor de la escuadra cartagenera, que en la segunda parte se vio desbordada por los célticos, incluso cuando a la hora de juego fue expulsado Michu por dos tarjetas amarillas.
Fue el momento clave del partido, el que impidió al conjunto vigués voltear el resultado, después de que Abalo lograse un gol imposible desde la línea de fondo.
No importó que Eusebio retocase todas las líneas, aunque la mayor sorpresa fue excluir del once a Bustos. El alicantino había sido hasta ahora una pieza fundamental en el equipo, pero el técnico vallisoletano prefirió ayer a Michu, que reivindicaba un puesto en el once después de firmar una gran actuación en la eliminatoria de Copa en Girona o tras las buenas sensaciones que dejó en los minutos finales ante el Albacete al reemplazar a Trashorras.
La pequeña revolución, sin tocar el dibujo táctico (4-3-3), no sirvió para nada en la primera mitad. Es más, el equipo vigués no vio el balón y quedó en manos de un rival que propone lo mismo pero con mayor verticalidad.
El gol de Víctor gracias al penalti que se inventó el árbitro. Clavero seguía una jugada que había neutralizado la zaga celeste y al pasar por delante de Mallo se tira al suelo. El árbitro, a cuatro metros, se traga el señuelo. El andaluz Melero López dirige por compensación: los fallos los arregla con otros más graves. Así nivelaba la pena máxima que Garai había cometido antes sobre Lafuente.
Como al Celta, al colegiado le superaba la presión que metía la animosa afición cartagenera y un rival con mucho oficio y calidad. La ciudad murciana vive un momento desconocido de efervescencia futbolística: en tres meses ha pasado de ver a su equipo en Segunda B a liderar la categoría de plata, aparte que desde la directiva se repite el mensaje de que la próxima campaña su presidente, Paco Gómez, el Paloma, estará sentado en el palco del Bernabéu al lado de Florentino Pérez.
Es el premio que persigue este constructor y bodeguero por lo invertido en el club albinegro para convencer a jugadores como Víctor, Cygan, Toché o Longás, que quieren marcar diferencias ante púberes como los del Celta.
Pero a los celestes les sobra descaro, y a la mínima se la lían a cualquiera. Lo avisó Aspas al borde del descanso al plantarse ante Rubén y nada más reanudarse el partido Abalo logró un gol increíble. Trashoras tocó en el balcón del área para Aarón, que asistió a Abalo. Cuando se esperaba un centro, el arousano, sin ángulo, se la coló por encima al guardameta gallego del Cartagena.
Y el Celta, como en Huelva, se creció, tanto que a punto estuvo de darle la vuelta a la tortilla, pero a Aspas le falló ayer la puntería y el árbitro, además, le anuló un remate de cabeza que acabó dentro de la red.
Pero Melero López volvió a liarla cuando castigó a Michu con la segunda amarilla. Faltaba media hora y el Celta tenía un jugador menos. Pero el equipo de Eusebio ya era menos timorato que el de la primera mitad y mantuvo a raya al Cartagena, que con el cansancio perdió pegada. Su gran ocasión se la neutralizó Falcón a Toche en un vuelo espectacular, el mismo que ha emprendido el equipo vigués cuando se desprende de la presión de Balaídos.