J.C. - VIGO
El Celta puede pagar caro el punto ante el Albacete, pues el árbitro recogió en el acta la pelea que se originó al final del partido en el túnel de vestuarios. Según el colegiado asturiano José Ramón Piñeiro Crespo, Catalá agredió a Notario, que presentaba un hematoma en la cara. En la misma también explica los supuestos insultos que profirió el segundo entrenador del Celta hacia el guardameta catalán que se encaró con Aarón por considerar que el céltico había simulado un penalti. El Celta niega que el central participase en la trifulca.
"Una vez finalizado el partido, al bajar las escaleras del túnel de vestuarios y dentro del mismo, podemos apreciar un tumulto entre varios jugadores de ambos clubes, en el cual pudimos observar cómo el jugador número 24 del Celta (David Catalá) y el número 13 del Albacete (Antonio Notario) cómo se golpeaban con sendos puñetazos en la cara, mientras eran separados por sus compañeros. También pudimos apreciar cómo el segundo entrenador del Celta (Carlos Hugo García Bayón) le decía al número 13 del Albacete: "Me cago en tu puta madre, te voy a matar", a la vez que éste jugador era sujetado por varios compañeros ya que tenía atención de agredirle.
Acto seguido, la vigilancia privada del club procedió a separar a los jugadores, entrando éstos en sus vestuarios sin que hubiera más incidentes", señala el árbitro en el acta del encuentro, que concluye con una nota: "El delegado del Albacete nos entrega un parte médico en el que hace constar que el jugador número 13 (Antonio Notario Caro) presenta un hematoma en su cara".
Después de estos incidentes, el Celta esperará al fallo del Comité de Competición para presentar el correspondiente recurso, ya que asegura que Catalá no se haya en ese momento en la zona donde se originó la pelea.
Según varias fuentes, algunos jugadores del Albacete, acompañados de uno de los auxiliares de Murcia, se pararon en el túnel de acceso a los vestuarios a la espera de apareciesen los del Celta. Al coincidir ambos grupos comenzaron a producirse insultos, empujones y la utilización de la fuerza para resolver las diferencias que en el campo se expresaron con continuas faltas y marrullerías que el árbitro fue incapaz de detener.