JUAN MARTÍNEZ - PONTEVEDRA
Los alrededores del Puente de los Tirantes y el río Lérez fueron el escenario de una curiosa competición en la que participaron tres deportistas de élite, como el triatleta, Javier Gómez Noya, el piragüista, David Cal, y el ciclista Óscar Pereiro. Como rivales tenían enfrente nada menos que al presidente de la Diputación, Rafael Louzán, el alcalde, Miguel Anxo Fernández Lores, y el presidente del Pontevedra, Nino Mirón.
El acto servía para celebrar la presentación de los que serán los padrinos de la Fundación Pontevedra CF, es decir unos embajadores de primera línea. El mensaje de la Fundación está destinado para que todos los pontevedreses e instituciones se involucren en el proyecto que se puso en marcha y que consiste en que el club pueda ver incrementados sus ingresos económicos, además de mejorar en las diferentes facetas deportivas y de instalaciones deportivas, algo que preocupa en la entidad que preside Mirón.
Con el paso de los minutos la expectación comenzó a crecer, máxime con las importantes medidas de seguridad para evitar accidentes, en especial por parte de los intrépidos político-deportistas. Fernández Lores y Nino Mirón eran los más inquietos. El alcalde aceptó el reto de subirse a una canoa, nunca lo había hecho, por lo que apuró los minutos para ir adaptándose a la piragua, mientras que Mirón, que se había negado por temor a caer al agua, se entrenaba subido en una bicicleta del "pilla bici" municipal, que más tarde cambió por una de carreras.
Los primeros en competir fueron el alcalde, que a duras penas mantenía a flote la piragua, y David Cal. La victoria fue para el político, ante la actitud pasiva del olímpico de rivalizar por el primer puesto. Durante la prueba daba la impresión de que en cualquier momento el alcalde acabaría en el agua, aunque se negó a llevar un chaleco salvavidas.
Louzán que mostraba un buen perfil físico tuvo como rival a Gómez Noya. Su entrada en el agua fue decisiva para su triunfo, aunque el triatleta daba la impresión de que nadaba hacia atrás. Los rumores hablaban de que había recibido una prima por dejarse perder. Lo cierto es que Louzán salió como una flecha con potentes brazadas. Una sorpresa para los presentes que alabaron su buen estado de forma. La envidia hizo que algunos curiosos señalaran que tiene un preparador propio, lo que motivó que mostrase ese nivel.
Los últimos en competir fueron Óscar Pereiro y Nino Mirón. Había "tensión" entre ambos y se notó durante el recorrido, una serie de empujones entre ambos le permitió al presidente llegar primero, ante la sonrisa del ciclista de Mos.
Quien también demostró estar recuperado totalmente de su pasada intervención quirúrgica fue Fernández Lores, que no se dejó amilanar ante la presencia de Cal. Lores previsto que compitiese con Pereiro, pero al final hizo un cambio de última hora con Nino Mirón, ya que éste tenía ganas de enfrentarse al ciclista de Mos. Daba la impresión de que había un pequeño pique, como señaló Pereiro. "Nino quería que fuésemos hasta Monte Porreiro para demostrarme que está en buena forma. En sus tiempos debía de ser duro ganarle, pues usa bien los codos cuando llega la hora de sprintar".