REDACCIÓN - VIGO
El itinerario que Iván Pozo se había trazado hacia el título mundial supermosca en versión WBO ha sufrido una grave alteración. La pelea que el vigués iba a disputar con el mexicano Óscar Ibarra en As Travesas, y que le debía servir para situarse como aspirante oficial, ha quedado aplazada. El Concello de Vigo no puede conceder la subvención con la que los organizadores contaban. Ahora mismo sólo queda una salida: llevarse el combate fuera de la ciudad. Tienen sesenta días para que el combate se efectúe.
Masalma Organización había montado para el pasado mes de julio esa velada con el combate entre Pozo e Ibarra como acto estelar. Una lesión del mexicano obligó a posponer la cita hasta el 25 de septiembre y posteriormente para este octubre, cuando finalmente se iba a celebrar. Pero el representante de Masalma, Mario di Giosia, acaba de conocer de fuentes municipales que la subvención adjudicada para julio se anuló y que es imposible recuperarla.
Di Giosia espera la visita del promotor para el que trabaja, el afamado Salvatore Cherchi. Juntos estudiarán las alternativas. Aunque mantienen el apoyo de la Xunta (a través de la Fundación Deporte Galego), la velada tiene un presupuesto que rondaría los 80.000 o 90.000 euros. Es mala época para los patrocinios privados y para aumentar el precio de las entradas. Si no es posible recuperar la partida del Concello, Cherchi buscará un escenario alternativo en otra ciudad de España o el extranjero. No hay demasiado margen de maniobra.
Iván Pozo es actualmente el aspirante número uno de la World Boxing Organization al título que posee el filipino Marvin Sonsona. Una victoria sobre Ibarra, quinto aspirante, le convertiría en retador oficial de Sonsona. Pero tanto la WBO como la EBU han informado a Masalma que no pueden dilatar más los plazos. Pozo tiene que refrendar su condición de número uno dentro de los próximos sesenta días. En caso contrario, eliminará al púgil vigués de los escalafones mundiales y continentales.
Esta eliminación le supondría a Iván Pozo volver a empezar de cero. Otra vez iniciar la rueda de peleas de medio pelo, en el sufrido empeño de arañar puestos en el ranking. Demasiado para un boxeador que acaba de cumplir 30 años y que tiene a sus espaldas un currículo brillante, que incluye el título europeo en el peso mosca (lo retuvo de 2005 a 2007 y lo volvió a ganar a Christophe Rodrigues en enero de este año antes de dejarlo desierto por su dificultad para mantenerse dentro de los kilogramos exigidos en esa categoría).
Pozo tenía un horizonte muy claro: asaltar otra vez la cima mundial. El primer intento, en el mosca y ante Narváez, le dejó mal sabor de boca. As Travesas se llenó pero la afición sólo pudo constatar la gran superioridad del argentino, que ha batido el récord de su compatriota Carlos Monzón de defensas consecutivas (lleva quince).
El supermosca le ofrecía la posibilidad de una revancha contra el destino a Iván Pozo. El olívico se veía en condiciones de deshacerse de Ibarra y plantarle cara posteriormente a Sonsona. Era la fecha soñada en su cabeza, la que le tenía trabajando ya al cien por cien en el Polideportivo Saudade con su entrenador de siempre, Francisco Amoedo. Tanto Pozo como Amoedo están disgustados con la noticia, que obliga a modificar su programa. Ignoran la fecha (sesenta días es un plazo demasiado inconcreto y la preparación debe afinarse al máximo). Y deben asumir que tal vez deban batirse con Ibarra en un escenario neutral e incluso hostil. Todas las opciones están abiertas. Aunque el deseo de Pozo es explorar hasta el final las posibilidades que haya de contar con el respaldo enfervorecido de As Travesas.