ÁLVARO FAES
Jean-François Caubet es un desconocido para el gran público. No en Renault, donde lleva años de carrera manejando los entresijos del márketing y la comunicación de la compañía. Ahora es el director general del equipo de Fórmula Uno, tras los cambios en el puente de mando con la salida de Flavio Briatore.
Por eso sus declaraciones de ayer a una televisión francesa son toda una declaración de intenciones. Asume que Fernando Alonso no estará con ellos el año que viene, que le echarán de menos y asegura que allí "siempre tendrá su casa". El futuro del piloto español, evidentemente, es de color rojo. En el que todavía es su equipo apuestan por el borrón y cuenta nueva en la era post Briatore. Por eso anunciarán cuanto antes sus pilotos –seguramente Kubica y Grosjean– como la primera piedra de una profunda regeneración de la escudería. "Le echaremos de menos, pero también él a nosotros", soltó Caubet ante el micrófono de la francesa TF1.
Es la primera vez que Renault asume la salida de su estrella. Hace sólo diez días, desde el corazón de la sala de máquinas del equipo, decían que su ilusión era convencer al español para que se quedase con ellos. Ayer Caubet habló después de que Alonso les diese el primer podio de la temporada. Tuvo que ser en Singapur, en el lugar donde se hurdió la trama que acabó volviéndose contra Briatore y su ingeniero jefe, Pat Symonds. Y fue con una carrera perfecta del asturiano, en su estilo de pilotar sin errores cuando no tiene un coche que le ayuda a pelear por las victorias.
"Es un podio muy importante para Renault, el equipo se lo merece después de todas las dificultades que hemos pasado en las últimas semanas", dijo Fernando Alonso después de la carrera ante los ojos de medio mundo, sentado en el estrado de la rueda de prensa oficial de la FIA.
Alonso salió enrabietado en un circuito que ha convertido en talismán. Victoria y tercer puesto en sus dos apariciones por Singapur. "Este es un circuito sin término medio. O te gusta, o lo detestas. A los que no les agrada les cuesta encontrarse cómodos y pierden confianza en las curvas. Es difícil afrontarlo en la sesión clasificatoria y sabemos lo importante que es en una pista donde no se puede adelantar", reflexionó Fernando Alonso cuando se le informó que los tres hombres del podio –Hamilton, Glock y él mismo– estuvieron entre los cuatro primeros el año pasado.
El piloto asturiano atacó desde el inicio. Al apagarse el semáforo devoró a Mark Webber y se lanzó como un poseso a por Vettel. Pero el alemán cerró la puerta y el Renault se salió de la trazada. En un circuito sucísimo, el coche hizo un extraño que aprovecharon Webber y Glock para superarle El australiano lo hizo por fuera de la pista y poco después se dejó adelantar para evitar una sanción mayor. Así Alonso escaló una posición y regresó al quinto puesto original. No podía esperar que al final Vettel fuera a cometer un error de juvenil. El radar le cazó a 101,4 por hora en el pit lane. Infracción. Como castigo tuvo que pasar por la calle de los garajes y entregó en bandeja el podio al español, que hasta ese momento luchaba a cara de perro con Glock por un puesto en el cajón.
Había alegría en el muro de Renault. Briatore y Symonds ya no están. Ahora, en el banquillo manda Bob Bell, que ha asumido el mando deportivo y técnico en el nuevo organigrama.
Y es que Fernando Alonso logró ayer una tercera plaza, su primer podio de la temporada, el quincuagésimo tercero de su carrera deportiva, con sabor a despedida. Despedida de Renault en Singapur, donde se urdió la trama que acabó con Briatore y su ingeniero jefe Pat Symonds.
Fernando Alonso regresó ayer al cajón. Un sorbo de gloria para Renault en su annus horribilis. Escaso bagaje deportivo, fuerte polémica administrativa y atisbos de manipulación en su cúpula directiva. Ahora que el español se va, este podio puede ser un bálsamo para la casa del rombo.
Por su parte, el británico Lewis Hamilton (Mclaren-Mercedes) logró ayer su segunda victoria de la temporada. Después de su fallo en la última vuelta del Gran Premio de Italia al golpearse en la curva de Lesmo, lo que le hizo perder el tercer puesto, ayer realizó una carrera impecable, sin cometer el más mínimo fallo y cediendo el liderato en tan solo cuatro vueltas a Fernando Alonso (47 a 50), para volver a subir a lo más alto del podio después de Hungría.
Por detrás Jaime Alguersuari estaba protagonizando su mejor carrera tras haber ganado dos posiciones en la salida. Marchaba en decimocuarta posición por delante del alemán Adrian Sutil (Force India-Ferrari) y del Ferrari del italiano Giancarlo Fisichella.
Pero su carrera se iba a arruinar primero en el repostaje, donde arrancó antes de que terminaran de echarle gasolina, y derribó al hombre de la manguera, aunque frenó de inmediato antes de que ocurrieran males mayores.
El tiempo perdido le hizo retroceder posiciones y luego abandonaría junto a su compañero en la misma vuelta, cuando el equipo les llamó al garaje porque ambos tenían problemas de frenos y después del accidente de Webber decidieron que lo más prudente era retirar los coches.