Diferente horario, mismas costumbres. Poco cambió en el estadio municipal de Balaídos en el primer encuentro que se disputa un sábado a las 16 horas tras muchos años. Las gradas del campo presenciaban el mismo aspecto al que nos tiene acostumbrados las últimas temporadas. Da igual que el encuentro sea televisado, que se dispute a primera hora de la tarde o el calor que haga, las gradas del coliseo vigués acogen normalmente cada tarde de fútbol la presencia de entre 6.000 y 7.000 aficionados que se dan cita para seguir la andadura de un equipo que sigue sin carburar y que ayer ya escuchó los primeros reproches de una afición que empieza a impacientarse por la falta de resultados positivos.
Seguramente, a algunos aficionados se les indigestó la comida cuando el Hércules anotó el único tanto del encuentro. A lo mejor, algunos pensaron en la siesta que se perdieron por acudir a Balaídos. Lo que es cierto es que el público siguió la misma tónica que en los demás partidos. Ilusión al principio, enfado y resignación al final.
El duro calor que padecieron los jugadores fue uno de los condicionantes del encuentro. El terreno de juego, afectado por un hongo, estaba muy seco, lo que no ayuda al juego que quieren poner en práctica los hombres de Eusebio Sacristán.
"Se notó el calor, que no estábamos adaptados a la hora, pero es algo que es para los dos equipos y que no puede servir de excusa", comentó Dani Abalo a la conclusión del encuentro.
Un Dani Abalo que por primera vez sufrió la ira de parte de la afición, ya que fue silbado cuando fue sustituido por Saulo.
Al final, llegó lo peor. Los aficionados despidieron al equipo y al entrenador con una sonora pitada. Gritos como ¡Eusebio vete ya! o ¡Mouriño dimisión! salieron de las bocas del público que asistió a Balaídos. La gente comienza a impacientarse con el nuevo proyecto del Celta, harta de que el equipo no carbure y que siga en la misma línea que en las anteriores temporadas, en las que se coqueteó muy de cerca con la Segunda B. El cambio de horario era una buena oportuidad para que el equipo diera una vuelta de tuerca a la situación, que por desgracia tendrá que esperar por lo menos, una semana más.