CÉSAR COLLARTE - CANGAS
El Frigoríficos del Morrazo no arranca. Ayer el conjunto cangués regaló a los 700 espectadores que se acercaron por O Gatañal un deplorable espectáculo ante un Arrate que se limitó a aprovechar las facilidades que ofrecían los locales para darse un paseo militar. Sin defensa y con un ataque deslabazado es muy difícil plantar cara a cualquier rival en la Asobal.
El inicio no pudo resultar más desolador. Mientras el equipo cangués estaba arrancando el motor el Arrate ya había metido la quinta y elevado al electrónico un parcial de 0-4 en un visto y no visto. Curro Lucena se veía obligado a pedir tiempo muerto cuando aún no habían transcurrido ni cinco minutos. Pero poco varió el panorama. El Frigoríficos era un auténtico pelele en manos de las huestes de Julián Ruiz.
El técnico local comenzó entonces el carrusel de cambios. Frade y Espino (buen partido el de ambos dentro de la mediocridad del conjunto) le dieron un punto de agresividad al equipo, Celes aportó dirección de juego y Pablo efectividad en el lanzamiento. Del 3-11 se pasó a un 11-14 que daba esperanzas.
Pero el Cangas arrastra una rémora en este arranque de temporada. Las superioridades numéricas. Ayer se permitió el lujo de perder las tres primeras de las que dispuso. Entre medias, Soliño desperdició una pena máxima y Pablo estrelló un balón en el palo. Ahí murió el partido.