ROBERTO MORALES - MADRID
El Real Madrid goleó a medio gas a un Xerez valiente que recibió un castigo excesivo (5-0) ante el equipo de Manuel Pellegrini, que tuvo exceso de confianza, poco fútbol y mucha pegada para mantenerse intratable.
El Real Madrid sin Xabi Alonso no es lo mismo. El encuentro ante el Xerez evidenció la falta de mando de Fernando Gago.
El Xerez no perderá la humildad en una temporada de sufrimiento en Primera división. Ni su estilo. Y eso que comenzó atenazado el Xerez en un escenario que impone como el Bernabéu. No se cumplía un minuto cuando Cristiano Ronaldo, en una acción individual con carrera rumbo a la portería, se encontraba con la permisividad de Casado, que le dejaba soltar uno de sus potentes derechazos, ajustado al palo para abrir el marcador.
No habían saltado al campo (47 segundos) y el Real Madrid ya ganaba. Debía de ser el preludio de una placida tarde en Chamartín, pero el exceso de confianza terminó entregando el dominio al Xerez.
Regresó Sergio Ramos después de tres meses sin competir.
Al Real Madrid le faltó continuidad en su juego. Sin salida de balón desde la defensa, echando de menos a Pepe.
No había personalidad en la medular madridista. Gago aumentó su nerviosismo hasta acabar silbado por su falta de criterio y los balones perdidos en los pocos pases de riesgo. Pellegrini decidió protegerlo. Sustituyó a Kaká cuando dio entrada a Guti y la grada se quejó.
Hasta ese momento, minuto 69, fue el Xerez quien más pisó área rival. La reanudación arrancó con dos genialidades de Kaká, una acabó en penalti no señalado por mano, pero fueron Bergantiños, con una cabezazo alto, y sobre todo Maldonado, al acabar con disparo blando una contra, los que perdonaron.
La entrada de Granero por Raúl, que se convertía en el jugador madridista con más partidos en Liga (523), no devolvió el mando al Real Madrid, pero sí le sirvió para sentenciar. Un córner lanzado por el canterano al primer palo lo remató Cristiano a la red tras un potente salto.
Se hundió el Xerez y encajó tres goles en siete minutos. Guti fusiló el tercero, aprovechando un balón muerto dentro del área, y Benzema el cuarto maquillando con un gol una tarde para el olvido en la que, desaparecido, nunca entró en juego.
El fin de fiesta dejó detalles emotivos en el Bernabéu. De nuevo Guti inventó un pase para que Van Nistelrooy volviese a saborear las mieles del gol nueve meses después.