J.C. - VIGO
La derrota en Córdoba tuvo unos antecedentes que apuntaban a que la visita a Andalucía depararía noticias negativas para el Celta. El dicho popular de que mal comienza lo que mal acaba se cumplió a rajatabla una vez más para un equipo incapaz de sacudirse los problemas. Unas doce horas tardó la expedición céltica en cubrir la distancia entre Vigo y la capital cordobesa, que no sobrepasa los mil kilómetros, cuando existen buenas conexiones aéreas y terrestres.
Las penurias económicas exigen al club reducir al mínimo los gastos de desplazamiento. Para acudir a Córdoba se decidió utilizar una combinación entre autobús y avión. El grupo partió de las instalaciones de A Madroa sobre las once de la mañana del viernes pasado en dirección al aeropuerto de Lavacolla. El autobús sufrió una avería mecánica en la autopista A-9, a la altura de Caldas de Reis que obligó a espera a un vehículo de sustitución.
El contratiempo impuso modificar el plan y la comida que estaba prevista en un restaurante se transformó en un almuerzo de urgencia en el aeropuerto compostelano, desde el que el equipo partió a la una y media de la tarde con destino a Madrid.
Intenso tráfico
En Barajas les esperaba otro autobús que les llevaría por carretera hasta Córdoba, al que esperaban llegar a media tarde. El intenso tráfico que se registraba a esas horas en las salidas de la capital de España dejaron en medio de un embotellamiento a los expedicionarios célticos.
Cuando el vehículo reanudó la marcha, el conductor anunció que por obligaciones legales se veía obligado a realizar una parada técnica durante una hora. El tacómetro le exigía un paro técnico de unos sesenta minutos para cumplir la normativa horaria.
Los jugadores desconocen en qué lugar de Castilla o de La Mancha tuvieron que esperar durante una hora a que el autobús volviese a ponerse en marcha y continuar un viaje que se hacía interminable.
Por el camino les sorprendió la puesta de sol y la noche se les echó encima, cuando contaban con estar disfrutando de las maravillas monumentales de la antigua capital del califato.
El personal del hotel cordobés recibió a la expedición viguesa en torno a las once de la noche del viernes. Muchas caras largas y muestras de cansancio y hastío al entrar en la recepción.
Al día siguiente, el equipo céltico no supo arreglar sus problemas de efectividad y cayó por la mínima ante el Córdoba. El autobús les esperaba en las inmediaciones del estadio de El Arcángel para trasladarlos a Madrid, donde pernoctaron el sábado. En ese recorrido de vuelta no hubo ningún percance, por lo que los jugadores llegaron a la hora prevista a dormir para olvidarse de un accidentado viaje a la capital cordobesa.