REDACCIÓN
Para muchos ha sido una de las Vueltas más descafeinadas de los últimos tiempos. Quizás lleven toda la razón. Más que nada por culpa de unos corredores que no supieron aprovechar un trazado montañoso en el que el espectáculo parecía asegurado.
La gran nota de la última "grande" de la temporada es que el ciclismo saldó una de sus deudas. Alejandro Valverde se proclamó campeón de una ronda que ya se le había escapado en ocasiones anteriores. El murciano sólo tuvo que ser regular durante todos estos días para rubricar un palmarés de lujo.
Pero si un equipo ha hecho que esta Vuelta valiese la pena ha sido el Xacobeo Galicia. El equipo que comanda Álvaro Pino se ha proclamado campeón por equipos de la ronda española con justo merecimiento. Sus corredores, junto con el holandés de Rabobank Robert Gesink, llevaron el "showtime" a las carreteras españolas.
El Xacobeo venció dos etapas, quedó segundo en otras tantas y fue protagonista tanto en escapadas como en caídas. La mala suerte privó a Ezequiel Mosquera, su hombre franquicia, subirse al podio de Madrid. Ahora, confirmado como el mejor equipo de la Vuelta las aspiraciones para la próxima temporada serán mayores.