J. CONDE - VIGO
El médico del Celta y de la selección española de fútbol, Juan José García Cota, anunció ayer que la intervención quirúrgica a Oubiña se decidió después de fracasar el "tratamiento conservador" que siguió el futbolista en el último año, en el que participó en quince partidos de competición oficial con unas prestaciones físicas muy limitadas.
"La posibilidad de seguir esperando no concedía ninguna opción de mejorar la rodilla para el fútbol profesional", explicó el galeno céltico, antes de informar que los resultados de la gammagrafía a la que había sido sometido Oubiña esta semana descartaron la persistencia de una infección en la rodilla dañada, por lo que el paciente podría someterse a una nueva operación.
Al abordar el tipo de cirugía que se le aplicará al centrocampista celeste, García Cota explicó que en un principio se le someterá a una artroscopia "para limpiarle la articulación donde tiene una hipertrofia sinovial que está exageradamente engrosada debido a todos los problemas anteriores. Eso le provoca derrames de repetición continuos; es decir, que le aparece líquido en la articulación".
En la misma operación, ahondó, valorarían cómo están algunas lesiones del cartílago de la parte interna de la rodilla, así como el ligamento cruzado. Al referirse a éste, el médico subrayó que el estado en que lo encuentren determinará el alcance exacto de la lesión.
Si el ligamento se hallase bien, la rehabilitación del jugador podría reducirse a alrededor de tres meses. Pero García Cota se mostró pesimista al respecto y considera que de ahí parten los problemas de la rodilla de Oubiña. El médico teme que este cordón fibroso "no tenga la tensión adecuada para mantener la estabilidad en la articulación".
Si se confirman estos augurios, el jugador tendría que volver al quirófano en un plazo nunca inferior a los tres meses, por lo que su rehabilitación se prolongaría, como mínimo hasta diez u once meses. Esto le obligaría a perderse toda la temporada y esperar a la siguiente, en la que finaliza contrato con el Celta, para regresar a los campos de fútbol en óptimas condiciones.
Sin embargo, García Cota evitó hablar ayer de posibilidades de éxito si Oubiña tiene que afrontar estas dos intervenciones quirúrgicas casi consecutivas. "Buscamos una posibilidad de solución con unas garantías limitadas", exclamó el médico, que descartó la posibilidad de llevar a cabo de una tacada ambas cirugías por el elevado riesgo que existe de provocar una nueva infección en la rodilla.
"Cuando tomamos esta decisión es que vemos que es la única salida para intentar recuperar una rodilla que en estos momentos no es recuperable para el fútbol profesional con un tratamiento conservador", dijo el doctor del Celta.
García Cota desconece el porcentaje de éxito de la doble intervención quirúrgica, que da casi por segura por las "muchas dudas" que depara el ligamento cruzado que el futbolista se dañó de gravedad el 22 de septiembre de 2007, durante el partido Liverpool-Birmingham, en el que debutaba como titular en la Liga inglesa.
En una jugada con el holandés Dirk Kuyt, Oubiña se destrozó la rodilla izquierda, que a los pocos días le operaron en Vigo Genaro Borrás y Mario Galán. Se perdió toda la temporada y el Birmingham renunció por anticipado a su cesión, por lo que se reincorporó inmediatamente al Celta, con el que volvió a jugar el pasado curso sin alcanzar un rendimiento óptimo. Su lenta recuperación incluso le obligó a pasar revisión en la consulta del doctor Cugat, que le realizó una artroscopia antes de retomar el tratamiento conservador que ahora se da por concluido para volver al quirófano.
El médico del Celta admitía ayer la complejidad de la intervención si finalmente está dañado el ligamento cruzado. No conoce antecedentes en el fútbol profesional de una lesión con complicaciones semejantes. García Cota no descarta que Oubiña tenga que retirarse del fútbol "si fracasan las dos intervenciones. Pero es estos momentos es casi lo que tenemos", dijo, antes de concluir que si el jugador superase hoy la treintena de años tendría que colgar las botas.