VÍCTOR MÉNDEZ - PONTEVEDRA
Ezequiel Mosquera volvió a ser el protagonista en la etapa de ayer de la Vuelta. El líder del Xacobeo Galicia sufrió una tremenda caída que le hizo perder el conocimiento y temer por su continuidad en la carrera, aunque milagrosamente se recuperó y logró pasar el día en el grupo de los mejores.
La carrera discurría tranquila en el kilómetro 129, con la escapada del día ganando tiempo sobre el pelotón y con el grupo de favoritos relajado, disfrutando de la primera jornada de asueto que se habían concedido en esta dura Vuelta. La entrada en La Puebla de Montalbán, aún sin cámaras de televisión en directo (eran las 15.54) no parecía esconder nada fuera de lo normal. Mosquera rodaba entre los primeros, vigilante ante cualquier incidencia, en el lugar donde debe estar un aspirante al podio. El mejor testigo de los hechos, en vista de que Mosquera no recuerda nada de lo sucedido desde antes del incidente hasta varios minutos después, es su compañero de habitación, el marinense David García, que rodaba justo detrás de él.
"Lo vi en primera persona. Pilló un plástico de esos que están atornillados en el suelo en los pueblos y se le escapó una mano de la maneta.Cayó con el pecho sobre el manillar, perdió el control de la bicicleta y cayó violentamente contra el suelo con la cabeza y con el hombro. Fue un milagro que no se rompiese la clavícula", explica el fiel escudero de Mosquera.
La caída del gallego provocó una enorme montonera en las primeras plazas del pelotón (iba sobre el puesto 20 o 25) que afectó, entre otros, al segundo clasificado en la general, el holandés Robert Gesink. Por fortuna, ambos ciclistas pudieron enlazar con el grupo de favoritos y alcanzaron la meta, desde donde se dirigieron al hospital para hacer una valoración completa de las consecuencias.
"O casco salvoume a vida", declaraba el escalador de Teo a su llegada a Talavera de la Reina.
Las exploraciones a las que fue sometido minutos después fueron satisfactorias, pues el TAC cerebral no encontró ninguna lesión de gravedad, aparte del fuerte impacto en la cabeza.
David García, que clavó el freno en seco en cuanto vio el percance de su compañero, también dio con sus huesos en el suelo. "Hoy era el día más tranquilo que habíamos tenido en esta Vuelta, se iba de maravilla, cómodo de verdad, y al final mira lo que sucedió".
La jornada aciaga para los gallegos se completó algunos kilómetros más tarde, con una nueva caída que afectó al arteixán Gonzalo Rabuñal y al rosaleiro Serafín Martínez. Por fortuna, ambos pudieron reintegrarse al grupo y podrán salir hoy sin mayores problemas.
El percance, el segundo de gravedad de esta Vuelta tras el de Lieja(ambos con Ezequiel Mosquera como protagonista) llega en el peor momento para el líder de la formación gallega. En la jornada de hoy tendría su primera ocasión de asaltar el podio, pero ahora habrá que esperar su evolución para comprobar si los efectos de la caída le impiden rendir a su nivel, que hasta ayer era el mejor de todos los ciclistas del pelotón cuando la carretera se dirigía hacia el cielo.
El ganador de la etapa fue el francés Anthony Roux, de La Française de Jeux, que resultó vencedor de un espectacular pulso contra el gran pelotón en el kilómetro final. Roux fue el último superviviente de la fuga del día, que en ningún momento contó con una diferencia preocupante para los equipos de los esprinters. Sin embargo, el exceso de confianza y las buenas piernas del francés en los últimos metros sorprendieron a los reyes de la velocidad, que cruzaron la meta en el mismo tiempo que el ganador.
La general no sufre variaciones, y Alejandro Valverde suma una jornada más visitiendo el jersey oro de líder.