J.CONDE - VIGO
El prometedor proyecto de Eusebio no acaba de cuajar: dos puntos en tres partidos de Liga suponen un balance adecuado para que los pesimistas alardeen de sus predicciones y vaticinios durante la semana. Del partido de ayer sacarán conclusiones irrefutables, porque ante el Levante hubo muchas sombras: los errores defensivos, la gris labor de Trashorras o la falta de pegada. Los optimistas, en cambio, pueden resaltar el buen trabajo de Falcón, la explosión de Botelho, la valía de Bustos, los destellos de Aspas o Aarón y la irrupción de Saulo como goleador: luces que ayer iluminaron el segundo tiempo de un equipo que reaccionó a una primera parte con demasiadas concesiones al rival.
Veteranos al rescate
Trashorras y Saulo son los goleadores del equipo. Los dos veteranos han ido al rescate del equipo vigués, que cuenta con una prometedora delantera pero un poco imberbe, como ayer quedó plasmado cuando Joselu y Aarón desaprovecharon claras ocasiones para sentenciar el partido. Si los jóvenes crecen, el equipo no tendrá techo. De lo contrario, pasará apuros.
Fracaso defensivo
El sistema defensivo céltico saltó por los aires a las primeras de cambio. Demasiadas imprecisiones y despistes. Menos mal que el rival fue condescendiente, porque al gol de Xisco Muñoz debió añadir otro de Juanlu cuando se plantó solo con Rubén ante Falcón, pero se decidió por un mano a mano que el portero desbarató. Fue la jugada tonta de la jornada que ridiculizó al jugador levantino. A los riesgos de adelantar la defensa, el equipo de Eusebio añadió ayer una mala tarde de la pareja de centrales. Y así, el Celta es incapaz de mantener la portería a cero.
Paciencia
El cuadro vigués está en plena construcción y necesita tiempo para asimilar el sistema de juego de su entrenador. Dispone de un grupo con muchos neófitos, que han de aprender a enfrentarse a equipos curtidos y correosos como el Levante. La afición y la directiva necesitan armarse de paciencia porque el proceso de consolidación se presume largo. La situación no debería preocupar, por el momento. Ayer, el equipo tuvo la tranquilidad suficiente para superar los malos momentos del arranque e incluso gozó de ocasiones para sumar la primera victoria.