A.FAES - MONZA
Tranquilo, concentrado en la última carrera europea de la temporada, Fernando Alonso trata de aislarse del último escándalo que sacude la Fórmula 1. "Sigo teniendo un gran recuerdo de la victoria de Singapur y para mí es una sorpresa todo lo que se está hablando. Dentro del equipo es más fácil mantenerse al margen". Lo dijo ayer por la tarde en rueda de prensa. Paciente, no perdió los nervios cuando una y otra vez se le preguntaba sobre la acusación de Piquet a Flavio Briatore. Hasta que decidió zanjar la situación. "Es todo tan impensable y sorprendente que no me he parado más de un minuto a pensar en ello. La semana que viene se verá lo que pasa, pero está todo sacado fuera de lugar y me parece exagerado lo que da sí un asunto así. No estoy preocupado por lo que pueda pasar en el Consejo Mundial y no tengo nada más que decir".
En el pabellón de Renault la presencia de periodistas era abrumadora. Hasta Flavio Briatore se vio obligado a convocar por grupos a los medios para ofrecer su versión. Primero franceses, luego españoles, más tarde las televisiones. El director de Renault invirtió casi una hora en la enésima polémica extradeportiva del año. El buen viernes del equipo quedó del todo oscurecido.
No hay por qué hacer drama cuando los tiempos de los viernes ponen abajo al Renault, ni tampoco se deben lanzar las campanas al vuelo cuando el coche ofrece buenos registros como lo hizo ayer. Es la reflexión que suele hacer Fernando Alonso después del trabajo de los viernes, una idea que gana peso después de ver cómo el R28 del asturiano acabó el día con el tercer mejor tiempo, incluso superado por su compañero Grosjean, que fue segundo detrás del sorprendente Force India.
Ya por la mañana Alonso se había ido con buenas sensaciones, igual que al final de la jornada. El asturiano trabajó la mayor parte del tiempo con cargas de combustible de carrera y solamente al final de la sesión dejó unas pocas vueltas para mejorar su crono. Lo consiguió y quizá pudo haber sido mejor de no encontrarse un Toyota en su trayectoria cuando hacía su mejor giro. El R28 recupera el Kers para Monza con la idea de ganar posiciones en la salida, a pesar de que el reparto de pesos al que obliga el dispositivo castiga el rendimiento en las fuertes frenadas a las que obliga el trazado italiano.
"Yo estoy contento con el coche pero me pasó lo mismo en Spa y mira cómo acabamos. Ya veremos cómo va pero creo que será otro fin de semana con muchos coches en un par de décimas. Los tiempos estarán muy apretados así que habrá sorpresas y espero que nosotros podamos ser una de las agradables".