DIEGO DOVAL - VILAGARCÍA
Desbordante alegría la que se vivió en casa de los César Veloso en Bamio. La victoria de etapa del corredor del Xacobeo Galicia dio lugar a unas escenas de incontenida euforia entre los familiares y vecinos del vilagarciano cuando cruzó la meta de Xorret del Catí con 21 segundos sobre el italiano Marco Marzano.
La habitual sesión de televisión para el seguimiento del quehacer de Gustavo se vivió ayer con una intensidad muy especial. Su inclusión en el grupo cabecero compartiendo fuga con otros seis corredores hacía sentir las primeras vibraciones positivas en el salón.
La ascensión al puerto de Xorret de Catí fue el momento culminante. Nadie parpadeaba en la casa. Rogelio, su padre, comentaba la endeblez que comenzaba a observar en sus compañeros de fuga, especialmente en el estonio Rein Taaramae que había demarrado en el inicio de las primeras rampas del puerto acompañado de Marco Marzano y David de la Fuente.
Gustavo se mantuvo siempre a bloque, con un ritmo constante que fue todo un rodillo para sus rivales. A medida que se acercaba la meta, la emoción era cada vez más palpable. Su madre, Dolores padecía la tensión mientras que Jorge, su hermano, era el que se encargaba de alimentar el optimismo con gritos de ánimo.
El único que faltó a la cita fue el primogénito de la familia, Óscar, a quien sus obligaciones laborales le impidieron seguir la etapa valenciana por televisión, pero que no se despegó de la radio siguiendo minuto a minuto la evolución de la escapada.
Alguna que otra lágrima de emoción ya empezaba a saltar en las caras de las hermanas Flora, Marta y Lucía cuando Gustavo coronó en solitario la cima de Xort de Catí y se abrochaba su maillot para lanzarse de lleno a su primera victoria en una de las tres grandes.
Los vítores y aplausos sonaron con más intensidad en el salón mientras el teléfono de casa y los móviles no dejaban de sonar. Begoña, la esposa de Gustavo, también seguía desde su domicilio la prueba sin perder ripio abrazada a su hijo Álex, quien a sus 11 meses todavía era ajeno a la alegría que había generado la victoria de su padre.
Cuando Gustavo cruzó en solitario la meta los abrazos se desataron para luego reunirse toda la familia en el domicilio de Gustavo y seguir festejando una tarde inolvidable.