R.R. - VIGO
El Rápido de Bouzas mereció algo más ante un Ourense que fue muy superior en los primeros cuarenta y cinco minutos, en los que aprovechó dos de sus oportunidades para llegar al descanso con una clara ventaja en el marcador.
El Ourense salió haciendo una presión en el centro del campo que ahogó a los vigueses. Para colmo de males, a la media hora de juego Dabarca se lesionó, lo que obligó a Pablo Díaz a modificar el sistema, colocando a Rubi en la banda izquierda y metiendo a Cés de media punta.
El Rápido estuvo, en líneas generales, bien en defensa, aunque los dos únicos fallos le costaron dos goles, los dos muy similares. Dos jugadas en las que nadie le sale al jugador atacante, que dispara con cierta comodidad cogiendo al portero vigués un tanto adelantado.
En la segunda parte el Rápido sacó su coraje. A los pocos minutos Cés conseguía el empate y le daba al encuentro un aire totalmente diferente. Antonio sacó a un metro de la línea de gol un remate de Cris que había conseguido batir a Berto. El Rápido se volcaba sobre el área ourensana, que a la contra intentaba matar el partido con un nuevo tanto.
A medida que se acercaba el final del encuentro, los nervios aparecían en un Ourense que veía cómo el Rápido se acercaba con demasiado peligro.
Tavi fue quien puso de nuevo en aprietos a Berto, con un potente disparo que el guardameta ourensano atrapa en dos tiempos.
En los minutos finales la presión del Rápido fue de lo más insistente sobre el área orensana, quien con orden consiguió defender los dos tantos que había conseguido en los primeros cuarenta y cinco minutos de juego. El Rápido reaccionó, pero demasiado tarde.