VÍCTOR MÉNDEZ - PONTEVEDRA
Tres puntos al ralentí. El Pontevedra mostró sus credenciales en 60 minutos de fútbol de salón, con un dominio absoluto del tempo del partido a base de toque y posesión que acabó por dormir a su rival. El Guijuelo hincó la rodilla casi sin darse cuenta, sumido en el carrusel ofensivo planteado por Aguirre, aunque seriamente perjudicado por la pronta expulsión de Leroy en una acción como mínimo discutible.
Los primeros compases fueron extraños. Una gran acción personal de Cruz (el mejor del primer tiempo) casi acaba en gol de Charles, el primer error de cálculo (y fueron demasiados) entre los centrales y Quintana siembra la zozobra en la grada, y una entrada con los tacos por delante de Leroy sobre Malón en un balón dividido termina con el visitante camino de los vestuarios, expulsado con roja directa. Todo ello en cuatro minutos.
La inferioridad sentenció al Guijuelo. Los visitantes recibieron la primera estocada en el minuto 14. El tanto fue una inyección de autoconfianza para los de Roberto Aguirre, que se mantuvieron fieles a su estilo.
Tras varias acciones de peligro sin ningún acercamiento visitante llegaría la jugada del segundo. Tras cuatro o cinco pases que se encargaron de desordenar a la zaga del Guijuelo llegó el balón a Nevado en la derecha. El ex futbolista del Alcorcón sacó un centro medido a la cabeza de Charles. El brasileño no perdonó.
El segundo tiempo comenzó con la misma tónica. El Guijuelo parecía conformarse con el resultado, y el tercero se veía venir. Otra vez el passing game sobre el césped para llegar con ventaja a la zona de peligro, y Nevado no perdonó. Un buen disparo cruzado fue la puntilla al encuentro. La entrada de David Karanka dio un pequeño impulso al ataque del Guijuelo. Una pérdida en la zona de creación del Pontevedra acabó con el balón en sus botas. Con un gran recorte tumbó a central y portero y cedió a Martín, que a placer marcó el tanto del honor.