ÁNGEL GRAÑA - A ESTRADA
El Club Deportivo Estradense cuenta por victorias sus compromisos ligueros. Los hombres de Javier Oreiro se deshicieron ayer en A Baiuca del Portonovo, un rival directo en la lucha por los puestos de cabeza, en un partido donde los rojillos fueron de más a menos. Ambas escuadras ofrecieron un entretenido espectáculo a los más de 500 espectadores que se dieron cita ayer en el municipal estradense bajo un calor sofocante que, sobre todo en la segunda mitad, pasó factura en mayor medida al equipo locatario.
El Estradense encarriló su segunda victoria consecutiva cuando apenas se llevaban jugados seis minutos de partido. Marc abrió el marcador en el minuto 2 con un magistral gol olímpico tras el primer córner para los de Oreiro. Cuatro minutos después una bonita triangulación entre Julián, Nando y Beiroa finaliza con el remate de éste en el área pequeña para hacer el segundo de la tarde. Los goles fueron cayendo del bando local producto del mejor juego propuesto por los rojillos, aunque el Portonovo también se apuntó al buen tratamiento del balón durante los 90 minutos.
Polémica
La jugada polémica del encuentro llegó en el minuto 13, cuando Nacho hacía un "gol fantasma" mediante una bolea que fue sacada en la misma línea por la zaga local. El tanto subió al marcador por obra y gracia del coruñés Esparis que, aunque el asistente no lo marcó, señaló el punto central de forma instantánea. Con el 2-1, que al final y a la postre fue definitivo, se llegó al descanso mientras las altas temperaturas ya hacían mella en los 22 protagonistas de la contienda.
En la reanudación, el Estradense cedió terreno frente a un Portonovo que avisó nada más comenzar con una ocasión de su mejor hombre, ayer en A Baiuca, Diego. Antes de la hora de juego, Amoedo no acertó a rematar de cabeza una falta sacada por Marc, y a partir de ahí fueron los arlequinados quienes se hicieron con el tempo del encuentro. Sin embargo, el propio Marc estrelló en la base del poste un golpe franco al borde del área, a falta de ocho minutos para el final, en la mejor ocasión rojilla para sentenciar una contienda entre dos aspirantes a todo dentro del grupo Sur.