ROBERTO MORALES - A CORUÑA
España dio una lección de fútbol a Bélgica para acercarse aún más al Mundial 2010, el día que Vicente Del Bosque inventó un nuevo dibujo táctico, 4-3-3, en el que David Silva recuperó su mejor versión y Gerard Piqué se convirtió en el jefe de la zaga con un partido inconmensurable.
Vicente Del Bosque tenía que innovar. Era necesario para mostrar las cualidades como técnico que le condujeron al éxito absoluto al mando del Real Madrid. Heredó una selección hecha de Luis Aragonés. Dos sistemas de éxito (4-4-2 y 4-5-1). La generación de oro del fútbol español.
Desde ahora, España sabe jugar con un nuevo dibujo. Tiene un nuevo sello. Otra variante. La que ha creado Del Bosque para seguir juntando, con éxito, a David Villa y Fernando Torres. Para mantener el estilo de toque, aderezado con desplazamientos en largo de Piqué o Xabi Alonso. Un 4-3-3 bajo el que la ´Roja´ empequeñeció a una Bélgica que se despide de cualquier sueño remoto de estar en el Mundial 2010.
Sergio Busquets ha irrumpido en la selección con la misma fuerza que lo hizo en el Barcelona gracias a Pep Guardiola. Sin Marcos Senna, reservado para Estonia, Del Bosque le entregó el mando, con dos escuderos de lujo para la creación: Xavi Hernández y Xabi Alonso.
Era un amistoso a mitad de agosto, en Macedonia, pero al seleccionador le dejó mal sabor de boca la primera mitad de Xabi Alonso como medio centro. Desde ahora Senna o Busquets repartirán papel de destructor. Alonso pasa a tareas de construcción, adelanta unos metros. En el banquillo hay uno que no entiende nada. Ve como sin Andrés Iniesta, ocupa su zona otro compañero. Su protagonismo no crece. Es Cesc Fábregas, que apenas celebró el tanto que regaló a Villa para cerrar la fiesta.
Con el estreno de un nuevo dibujo España aplastó a Bélgica. Con Iker Casillas como espectador, Piqué fue el capo de la zaga con un poderío arrollador. Alonso construyó. Xavi inventó. Silva fue un diablo. Fernando Torres estuvo en todos los lados. Y Villa, sacrificado en la izquierda, desequilibró.
Con el mando y un fútbol repleto de velocidad, España se adueñó del balón, no paró de generar fútbol y ni el juego duro belga frenó su juego. Necesitaba un encuentro brillante Silva. Lo pasó mal en la Confederaciones, aún dolorido de la lesión de tobillo que amargó su pasada campaña. Con la pretemporada finalizada reaparece con su mejor fútbol. Fue el encargado de inaugurar el marcador después de que Villa fallase un penalti.
El vendaval de fútbol se prolongó nada más reiniciarse la segunda parte. En cinco minutos Torres perdonó con un cabezazo cruzado, Villa se quitó la espina marcando con un disparo con la derecha ajustado al palo -después de tres partidos sin marcar y fallar el penalti- y Piqué premió con gol su partidazo.
En él nació la jugada, que pasó como todas por Xavi, quien encontró a Villa en la izquierda para dar su segunda asistencia de gol del partido a Piqué. Con la templanza del delantero, mató el balón y definió con calidad.
Nunca se frenó la ´Roja´ en el segundo acto, pese al abultado triunfo. Torres buscó el gol pero de nuevo rozó el palo con un disparo lejano y Gillet, que debutaba con 30 años por la ausencia de los dos porteros habituales, se lució a disparos de Xabi Alonso y Cesc.
Nada pudo hacer de nuevo ante Silva, con un chut colocado, ni con el último de la noche, firmado por Villa a puerta vacía gracias al regalo de Cesc. España se gustó en uno de los partidos más completos de la ´era Del Bosque´.