VÍCTOR MÉNDEZ - PONTEVEDRA
La Vuelta más interesante para el ciclismo gallego de los últimos años arranca esta tarde en tierras holandesas. El circuito de Assen, la catedral del motociclismo europeo, es el original escenario elegido para iniciar la 64ª edición de la ronda española, que será más internacional que nunca (las 4 primeras etapas trascurren en Los Países Bajos). Una contrarreloj explosiva de menos de 5 kilómetros servirá para calibrar las fuerzas de los grandes favoritos al podio final en Madrid, una nómina más amplia que nunca ante la ausencia del gran Contador y en la que sobresale uno de los nuestros, Ezequiel Mosquera.
El trazado de esta Vuelta es muy innovador. Sin Pirineos ni Cordillera Cantábrica, las montañas de Valencia y Andalucía dictarán sentencia. Habrá jornadas para esprinters, para clasicómanos, para especialistas contra el crono, para aventureros, pero sobre todo habrá muchos días para los escaladores. Cinco finales en alto entre los que sobresalen el temido Velefique y Sierra Nevada (precedido del durísimo Monachil) servirán para marcar grandes diferencias entre los favoritos. Será el momento de Mosquera.
El resto de componentes del Xacobeo partirán, en un principio, con la misión de arropar al máximo a un líder en el que confían ciegamente. El marinense David García, que ya sabe lo que es ganar una etapa en la Vuelta, el vilagarciano Gustavo César Veloso, un excelso rodador, y el ruso Eduard Vorganov serán los lugartenientes de lujo del ciclista de Teo. Álvaro Pino, director de la escuadra gallega, será ambicioso, y aunque en las primeras jornadas tendrá a los suyos muy cerca de su jefe de filas, en cuanto se tome tierra en España dará cierta libertad a algunos de estos corredores para que luchen por objetivos individuales. El porriñés Gustavo Domínguez, el rosaleiro Serafín Martínez y el corredor de Arteixo Gonzalo Rabuñal tendrán sus oportunidades en las etapas para aventureros, lo mismo que Alberto Fernández. David Herrero tendrá más libertad para luchar por etapas.
Los rivales de Mosquera no estarán definidos hasta la ascensión a Aitana, que dirá quién viene a disputar y quién no. Son seguros Iván Basso, Alejandro Valverde, Samuel Sánchez y Xavi Tondo, que ya han confirmado sus intenciones. Son una incógnita Cadel Evans, que tras su fracaso en el Tour declaró que viene "a preparar el Mundial", los hermanos Andy y Franck Schleck, que aunque han hecho un esfuerzo brutal en Francia tienen juventud y clase para brillar también en España, el holandés Gesink, un reputado escalador, el kazajo Vinokourov, con la alargada sombra del dopaje a sus espaldas pero con portentosas exhibiciones de fuerza en el pasado, y otros como Igor Antón, Damiano Cunego, Juanjo Cobo o Sylvain Chavanel.
La etapa de hoy no servirá para marcar grandes diferencias. Será una jornada para especialistas y para esprinters, que podrían entrar en la batalla ante las peculiaridades de este inédito prólogo. Cancellara es el gran favorito, aunque no se puede descartar a Alejandro Valverde, que pretende empezar a alejar a sus rivales para la general. Otros especialistas como Danielson, Millar, Kreuziger o Grabsch se meterán en la batalla por el primer jersey oro, una lucha en la que, por el escenario, tampoco se podrán olvidar a los reyes de la velocidad : el italiano Bennati, el belga Tom Boonen y el cántabro Óscar Freire, que a buen seguro no desentonarán.
De entre el resto de aspirantes a la general podría brillar Evans, si realmente viene con intención de disputar, Xavi Tondo y un sorprendente Vinokourov, cuyo estado físico es una incógnita pero que es el único que puede presumir de haber subido a lo más alto del podio en Madrid (en el año 2006, por delante de Valverde). Iván Basso, Robert Gesink, los hermanos Schleck y Ezequiel Mosquera, escaladores puros, lucharán por ceder el menor tiempo posible respecto a sus adversarios, lo mismo que Samuel Sánchez, Igor Antón, Juanjo Cobo o Damiano Cunego. Por parte del Xacobeo podrían brillar hoy Gustavo César Veloso por su condición de especialista, y David García, por su explosividad, pero sin opciones reales de luchar por la victoria parcial.