R.R./X.C. - VIGO/OURENSE
La Tercera División comienza con polémica, y de las gordas. A dos días del inicio de la competición, no se sabe si el Ciudad de Santiago disputará la competición o no. El cuadro santiagués consiguió la temporada pasada el ascenso a Segunda División B. Las deudas pusieron al club en la cuerda floja, y solamente un acuerdo con el Montañeros permitió que los coruñeses ocuparan la plaza de Segunda B y los santiagueses la de Tercera, con el lógico perjuicio al Ourense que era quien, deportivamente, debía ocupar la plaza del Ciudad en caso de descenso.
La llegada de un nuevo presidente a la entidad santiaguesa, Javier Villaba, no ha hecho más que complicar la situación, ya que primero dijo que lo que había en Galicia no le valía y que traería tanto al cuerpo técnico como a los jugadores de Valencia.
Ahora no va a ser así y dice que tiene todo preparado y que ayer por la tarde presentaría en la Federación dieciséis fichas para iniciar la temporada, cuando el plazo para la presentación finaliza hoy.
En Santiago nadie sabe nada de cuerpo técnico, jugadores y mucho menos de entrenamientos. El domingo, a las 12.00 deben jugar en Abegondo, y lo que puede pasar es toda una incógnita. Barbadás y Ourense B está a la espera, ya que si se retiran ocuparían las plazas en Tercera y Regional respectivamente. Villaba dice que eso no va a pasar, pero todo el mundo está con la mosca detrás de la oreja. Todo el mundo se muerde la lengua hasta el domingo.
Por su parte, en el Ourense estudiarán en su momento la posibilidad de emprender acciones legales contra el Ciudad de Santiago o sus representantes al entender que se ha incurrido en una conducta lesiva para los intereses de la sociedad rojilla.
"No nos podemos anticipar a los hechos, pero analizaremos con detalle todo lo que ha pasado y se estudiará pedir daños y perjuicios. Lo más triste es que se han reído del fútbol", aseguraba el presidente del Ourense, Juan Pérez. En O Couto dan por perdida la posibilidad de forzar una liga de 21 equipos en Segunda B porque la Federación no tiene atribuciones para tomar medidas mientras no se consume la hipotética incomparecencia del Ciudad de Santiago en las dos primeras jornadas del campeonato. En ese caso ya sería tarde para variar los grupos.