REDACCIÓN - VIGO
Usain Bolt sentenció la final de 100 metros de los Mundiales, en la que el domingo por la noche batió su récord del mundo con 9.58, cuando apenas había recorrido los primeros 20 metros, precisamente la fase de la carrera en la que su gran envergadura (1,96 de estatura y 86 kilos de peso) le hace más vulnerable.
Desde los Juegos Olímpicos de Pekín, en cuya final batió su anterior récord del mundo (9.69), Bolt ha trabajado intensamente la salida con su entrenador, Glenn Mills. Su estatura era un problema para incorporarse al lado de los compactos velocistas americanos y ese era un aspecto de su carrera que pretendían corregir de forma radical para convertirle en un arma mucho más mortífera.
En la final partió en 146 milésimas, sólo dos más que su gran rival, el estadounidense Tyson Gay, de modo que en sólo tres apoyos ya había alcanzado al defensor del título y por el vigésimo metro le aventajaba ya en tres centésimas (2.89 frente a 2.92 de Gay).
Los datos del profundo y minucioso estudio biomecánico elaborado por la IAAF en colaboración con la Federación Alemana revela que no hubo un duelo real en ningún momento, pues la superioridad del jamaicano se puso de manifiesto en una fase muy temprana de la carrera, algo que supone un cambio radical teniendo en cuenta que habitualmente el jamaicano imponía su condición a partir de los 50 metros.
En todos los parciales de 20 metros, incluido el primero, Usain Bolt fue el más rápido de los ocho finalistas, de forma que su ventaja se fue acumulando sin solución de continuidad hasta rebajar su récord mundial por una diferencia insólita de 11 centésimas.
La fase de la carrera en la que Gay alcanzó una velocidad más cercana a la de Bolt fue entre los 40 y los 80 metros. En cada uno de esos dos parciales de 20 metros el norteamericano sólo concedió dos centésimas al jamaicano, que alcanzó su velocidad de crucero entre los 60 y los 80 metros, antes de relajarse. En ese tramo tardó 1.61 en recorrerlo (nadie lo ha hecho tan rápido) lo que significa que en esos 20 metros inolvidabes Bolt alcanzó los 44.72 kilómetros por hora, una cifra impensable.
Bolt miró a su derecha y al comprobar que, a su lado, Gay estaba muy atrás en la calle cinco, levantó el pie del acelerador para mirar el cronómetro de meta y deleitarse con la marca de 9.58 que reflejaba. En ese último parcial de 20 metros el nuevo campeón mundial invirtió 1.66 segundos frente a los 1.61 del parcial anterior. De todos modos, la cifra confirma que Bolt no levantó el pie y que siguió apretando pese a que tenía la medalla de oro en el bolsillo. Quería el récord del mundo y a por ella se lanzó.
Ahora mismo ya nada parece imposible para el jamaicano. Según un estudio matemático de la Universidad de Stanford publicado en el ´Journal of Experimental Biology´, el límite humano en los 100 metros está en los 9,48 segundos, sólo una décima por debajo del nuevo récord.
Sin embargo, el ´relámpago´ parece capaz incluso de desafíar a las matemáticas. "Volveré a intentar bajar el récord. Siempre he dicho que todo es posible", aseguró el jamaicano. Bolt tiene una nueva oportunidad de explorar sus límites el jueves en la final de los 200 metros. En Pekín, cuatro días después de bajar de 9,7 en los 100, batió un récord que parecía eterno en el doble hectómetro, los 19,32 del estadounidense Michael Johnson.
El jamaicano dejó el crono en 19,30, quizá una nueva barrera que romper en Berlín. "Dudo que pueda conseguir un récord mundial en los 200", advirtió un cauteloso Bolt que sin embargo admitió que el récord del mundo puede estar pronto por debajo de los 9.50. ¿Será que tiene en mente alguna de las reuniones que llegarán después del Mundial y en las que la lluvia de millones de euros que le esperan puede hacerle volar aún más?