PABLO GALÁN - VIGO
El Latok II se ha quedado con Óscar Pérez. El oscense, a más de 6.000 metros de altura, no ha podido ser rescatado tras suspenderse el operativo debido a las malas condiciones meteorológicas en la zona, que ya no la abandonarán hasta el año que viene. Todos los rescates son complicados y las condiciones de este pico dificultaban todavía más cualquier opción de encontrar con vida al montañero español. Chus Lago, Sechu López y Jesús Martínez Novas, tres gallegos que conocen muy bien esa zona y que han ascendido algunos de los “ochomil” más difíciles del planeta, coinciden en que se ha hecho todo lo posible para intentar el rescate del español. “Las circunstancias mandan en el momento en que entran en juego vidas de otras personas”, comenta Sechu.
Todo comenzó el pasado 9 de agosto cuando el compañero de expedición de Óscar Pérez, Álvaro Revellón comunicaba que su amigo se encontraba solo a más de 6000 metros de altura y con severas heridas en brazos y piernas. Nada más conocer la noticia, se comenzó a preparar el operativo de un rescate que se presumía muy complicado.
“El Latok II es un pico muy complejo con una pared muy técnica. Muchas veces se piensa que las montañas más complicadas son los 8.000 pero hay cimas como ésta, que son más complicadas”, afirma Chus Lago.
Con estas condiciones, un equipo de contrastados alpinistas habituados a las condiciones del Karakorum, entre los que se encontraban Jordi Corominas o Jordi Hortas, se puso en contacto con las autoridades pakistaníes para desplegar los mayores medios posibles para ayudar en el rescate de Perez. Durante nueve días se intentó de todas las maneras posibles buscar alguna vía que permitiera acercarse a la zona donde se encontraba el español pero fue inútil. La llegada del mal tiempo imposibilitaba cualquier opción de encontrar al montañero.
La cruda realidad se conocía el pasado domingo, cuando se suspendían las actividades de rescate. “Es una situación muy dura, dejar a una persona y sobre todo si es un compañero tuyo”, destaca Martínez Novas.
Las dificultades que entrañan operaciones como éstas son muy grandes, de ahí que haya que medir muy bien todos los pasos que se dan para que no se cobren más vidas en el intento. “En toda la historia, muchos alpinistas han muerto al intentar rescatar a otros compañeros, por lo que es una situación muy peligrosa”, dice Lago.
En todos las operaciones de rescate no hay más normas que la “ética de la montaña”. La solidaridad es uno de los valores fundamentales de los montañeros. “La mayor parte es compañera ante todo”, afirma Chus Lago. Normalmente, las situaciones de rescate se llevan al máximo, hacer lo máximo posible para salvar la vida de un amigo pero cuando la situación se torna tan evidente como la del Latok II no se puede hacer más. Lo único que queda es la resignación.
Decisión dura
“Hay que tener la cabeza fría y pararse para decir que no podemos hacer más. No se puede permitir el lujo de perder a más hombres”, reflexiones de Sechu López, que hace unas semanas coronaba con éxito el GII, de la misma cordillera.
Una decisión dura pero que había que tomar. La llegada de las malas condiciones meteorológicas a la zona donde se encontraba Óscar Pérez era un lastre demasiado grande para seguir adelante.
“Es una zona donde el mal tiempo aparece y no se va. Sigue rodeando la montaña y permanece contigo. Es algo que no se puede imaginar desde aquí, es impredecible”, comenta Martínez Novas.
La práctica del montañismo es una de las que contrae mayores riesgos para las personas. Combatir contra la naturaleza es algo muy complicado en determinadas situaciones. Todos los alpinistas adquieren un compromiso de autosuficiencia.
“En la montaña no puedes depender de nadie. Cuando partes a una expedición sabes los riesgos que corres y no puedes reprocharle nadie a nada”, precisa Chus Lago.
Tanto Lago, como Sechu y Martínez Novas saben de todos los peligros que se les pueden presentar en la montaña, y también los que no se pueden predecir, ya que el medio natural depara muchas sorpresas cada vez.
“Cuando te toca cerca se te revuelven las cosas por dentro pero es parte de este mundo”, destaca Sechu.
“Hay muchos factores en juego, tú tienes que decidir si merece la pena arriesgar o no. Hay ese afán de superación que nos hace intentar estos retos”, dice Martínez Novas.
El malogrado rescate de Óscar Pérez ha hecho recordar a la actual concejala de medio ambiente del concello de Vigo alguno de sus percances a lo largo de su carrera.
“He vivido situaciones complicadas y compañeros me han dicho que no podían irme a buscar porque era un riesgo demasiado grande. Lo entiendo, es algo que era responsabilidad mía y lo asumo. Hay que asumir el compromiso de ser autosuficiente, en casos así no se puede culpar a nadie”, concluye Chus Lago.
Por desgracia, Óscar Pérez no ha podido ser rescatado y el montañismo ha perdido a otro de sus aventureros más valientes. Un gran hombre, coinciden todos. Sus compañeros y las autoridades pakistaníes han hecho todo lo posible por salvarlo, arriesgando hasta el mayor límite posible, el de caer junto a él.
En eso consiste la ética del montañismo, el valor más sagrado de este deporte.