GERARDO MÉNDEZ - VIGO
El Trofeo Ciudad de Vigo viajará hasta la población francesa de Dunkerque. Los galos se impusieron al Pilotes Posada, que notó en exceso su falta de rodaje. Con la derrota de ayer se rompe la racha de los vigueses que habían ganado las tres últimas ediciones. Mismo guión, diferentes actores. En la puesta de largo del Pilotes Posada 2009/2010, el técnico del conjunto vigués, Quique Domínguez, mostró algunos detalles que pueden mostrar las líneas maestras del juego vigués, tanto en el aspecto defensivo como ofensivo. El 6.0 –mucha envergadura en la zona central– será la principal apuesta rojilla para defender su portería, mientras que en ataque busca sacar provecho de los lanzadores de primera línea, así como la calidad de los extremos y pivotes.
El Dunkerque mostró en los primeros 30 minutos su mayor grado de preparación que el Octavio. Desde la primera posesión de balón el Dunkerque –que tiene al mítico Patrick Cazal como segundo entrenador– se hizo con el control del marcador con ventajas que no fueron más allá de los dos goles. La dirección de Oskarsson y el acierto del extremo Touati servían para aguantar los acercamientos del Octavio que con el paso de los minutos forzaba varios empates en el electrónico. El último, sobre la bocina y que dejaba en partido en tablas al final del primer tiempo.
Con el nombre del ganador en el aire, el Dunkerque se plantó en el segundo tiempo con el ánimo de llevarse el trofeo a sus vitrinas y para ello recupero a las primeras de cambio el control del juego y marcador (20-23, m.45), que determinó un tiempo muerto de Domínguez. En la vuelta al juego los visitantes establecen la máxima ventaja (24-29), que los acercaba un poco más al triunfo final.