JULIO BERNARDO - VIGO
El Celta se presentó ayer ante su gente con un solvente triunfo frente al Valladolid, su primer rival de verdadera entidad en esta pretemporada y buenas sensaciones futbolísticas. Se empleó el conjunto de Eusebio con hambre de gol, rigor defensivo y sentido colectivo en la organización del juego en la que brilló especialmente Roberto Trashorras, que lideró al equipo a golpe de talento, y no desmerecieron el resto.
Arrancó el cuadro celeste con un once que no va a diferir mucho del que inicie la Liga a final de mes ante el Numancia salvo acaso por la tripleta atacante, desmochada ayer por las ausencias por lesión de Dani Abalo, Arthuro y Iago Aspas, este último baja segura para el estreno liguero por causa de una rotura de fibras. Formó Eusebio Sacristán con Falcón en la portería, una defensa casi por completo remozada (Fernandes, Ortega, Catalá y Roberto Lago) y Trashorras, Bustos y Michu en la línea medular. Los problemas en ataque los resolvió el técnico con Saulo, Joselu y Cristian, del filial, a que le pesó un tanto la responsabilidad de verse en Balaídos frente un adversario de fuste.
Pese a tan significativas ausenicas en punta, el Celta respondió a la altura del desafío. Se vieron al grupo de Eusebio hambre, hechuras y avidez de gol aunque el rival, salvo por alguna acción aislada del talentoso Diego Costa, tampoco le apretó las clavijas. No obstante firmó el Celta un primer tiempo notable. Le ayudó el hambre de recuperar el favor de su hinchada y el criterio en la organización del juego de Roberto Trashorras.El lucense es un futbolista imprevisible. Le sobra talento y posee una visión panorámica del juego, pero desaparece del campo más a menudo de lo deseable y con frecuencia plantea la guerra por su cuenta. No fue así ayer. El de Rábade se mostró tan enchufado como hábil en el manejo y preciso en el pase. Movió al equipo con sentido y encontró líneas de pase que generaron no pocos quebraderos de cabeza a este Valladolid a medio construir. De sus botas llegó la primera gran ocasión del Celta, un excelso pase en profundidad desde el medio campo a Cristian que el canterano malogró en el área con todo a su favor. Cristian gozó antes de otra buena ocasión que le proporcionó Saulo, que exhibió desborde en la conducción y escaso temple en el centro
El Celta manejó el tempo de partido sin demasiada oposición y llegó con frecuencia y peligro al área de Fabrizio, tanto en jugada como sobre todo a balón parado. Trashorras ejecutó con veneno y Vasco Fernandes , Catalá y Michu dilapidaron otras tres ocasiones diáfanas.
Del Valladolid apenas hubo noticias. El grupo de Mendilibar bastante tuvo con capear el temporal y apenas se acercó a los dominios de Falcón en algún arranque de Diego Costa y, al final del primer tiempo, una gran acción de Marquitos, que superó a Fernandes, quebró la cintura a Sergio Ortega y sirvió al cogollo del área hacia bueno. Felizmente, el punta remató manso a las manos de Falcón.
A diferencia de anteriores compromisos de preparación, el Celta inició la segunda parte sin cambios y menor brío que en el periodo inicial porque el Valladolid se sacudió la modorra y planteó batalla en todo el terreno. En los diez primeros minutos los pucelanos generaron más peligro que en todo el primer tiempo y cortejaron el gol en un error lamentable de Falcón que se saldó sin daños y un misil desde 30 metros de Pelé que se perdió por la línea de fondo a escasos centímetros de la cruceta.
La réplica celeste llevó la impronta de Trashorras, primero con un intencionado disparo desde la frontal y más tarde con un pase al espacio que dejó a Joselu ante el portero y un defensa. El dezano, lamentablemente, buscó sin éxito la portería en lugar de servir a Saulo, solo en el punto de penalti.
En el intercambio de golpes del segundo tiempo el Valladolid generó algún problema desde la distancia mientras que el Celta recurrió fundamentalmente al talento de Trashorras, que surtió el área pucelana de buenos centros. En el tramo final ambos equipos bajaron el pistón, pese a los cambios, tres en el Valladolid y cuatro en el Celta. La victoria celeste llegó cuando menos se esperaba en un disparo ajustado aunque manso de Saulo que se tragó indecentemente el ex deportivista Fabrizio. Restaban ya diez minutos y el Celta gozó aún de alguna oportunidad más para incrementar su cuenta.