JUAN CARLOS ÁLVAREZ - VIGO
Míchel se reparte estos días entre las despedidas y las conversaciones y discusiones sobre dónde jugará la próxima temporada. El vigués espera tener claro la próxima semana donde jugará y se le advierte cierta emoción cuando habla de lo que espera el 25 de agosto en el homenaje que el Madrid le tributará antes del Trofeo Santiago Bernabéu y en el que, como dice, "habrá muchos amigos de Vigo porque quiero que mi gente esté ese día conmigo.
–¿Qué cuerpo tiene después de estos dos días subido al carro de las emociones?
–Ahora ves la cosas con más frialdad. Me siento orgulloso de lo que he hecho en el Madrid y en el fútbol. Después de muchos años soy de los pocos que se han ido bien del Madrid. Se han marchado grandes jugadores y nunca se han hecho las cosas como creo que es debido, con respeto tanto del jugador hacia el club como del club hacia el jugador. Es lo más importante porque en la vida además del dinero hay otras cosas como el trato, la amistad, el respeto y en ese sentido irse del Madrid así marca lo que yo quería como persona.
–¿Antes de lo que tenía pensado?
–Cuando ha tenido que ser. Además me permite estirar mi vida deportiva dos años más porque me encuentro muy bien, hace sólo una semana que he jugado noventa minutos. Quiero probar nuevas experiencia en mi carrera que van más allá de lo futbolístico y es un buen momento para hacerlo. He tenido la gran suerte de vivir diez años importantes en el Madrid, algo con lo que cualquier jugador soñaría. Tengo claro que he hecho las cosas bien futbolísticamente pero también como persona. Por eso ha salido todo así.
–¿Hay alguna palabra, algún gesto con el que se haya quedado de estos días?
–Por suerte no ha habido una palabra en sí que me haya llegado; han sido muchas. Incluso ha habido compañeros y amigos que no eran capaces de decirme determinadas cosas a la cara y me las han escrito en una carta y entregado en mano. Tengo cosas bonitas y recuerdos de dentro y fuera del fútbol, mensajes que me han llegado al corazón. Ha sido especial despedirse de Raúl, de Iker y de Guti, con los que llevo los diez años. Demasiadas cosas...
–Y en casa, ¿a quién ha costado más decírselo?
–A los niños, sin duda. Ellos preguntaban por qué nos teníamos que ir de Madrid, pero también son los primeros que lo asimilan. Eso sí, les ha costado mucho con cuatro y seis años verme llorar por la tele, porque no entendían el sentimiento de tristeza. Es lo más difícil decírselo a ellos pero van a disfrutar de otras experiencias que son enriquecedoras.
–¿El hecho de tener dos niños pequeños y otro de camino influirá en su decisión de dónde juega a partir de ahora?
–Sí va a influir, por supuesto, pero también otras cosas.
–¿Por ejemplo?
–Lo primeroes que es difícil jugar en España. Tengo muy poca ilusión de jugar en la Liga española porque me costaría enfrentarme al Real Madrid. Digamos que después de quince años en España es difícil encontrar una ilusión por seguir jugando en un campeonato donde ya lo he hecho todo. Hay otras cosas más ilusionantes para mí y luego está el tema de la familia. Pero en eso tengo suerte porque mi familia es muy aventurera y no tiene problema por nada. Lo que quiero es que sea una experiencia enriquecedora para ellos en el aspecto humano y cultural. Es básico que aprendan inglés.
–O sea que se va a Inglaterra.
–Es una de las opciones que tengo. Las hay de varios países europeos, de Qatar, de Emiratos Árabes. Me han llamado incluso de Brasil. Quiero cerrarlo cuanto antes porque no me apetece perder el trabajo de pretemporada que he hecho con el Madrid. Las opciones son muy variopintas. Lo que más me gustaría es disfrutar de la Premier, es mi última ocasión de jugar en ella…pero por otro lado a la familia le tira mucho la posibilidad de jugar en Emiratos o Qatar porque vamos mucho allí, estamos a gusto y es mucho más enriquecedor de lo que puede pensar la gente.
–¿El Queen´s Park de Briatore?
–Habíamos tenido un contacto el año pasado en Vigo con Briatore y Agag. Tienen un proyecto interesante, pero...tendríamos que subir este año para poder disfrutar de la Premier y yo lo que quiero es garantizar que puedo cumplir ese sueño de jugar contra el Liverpool, Manchester, Arsenal...Tengo ofertas de la Premier que desde el punto de vista futbolístico son más jugosas que la del Queen´s.
–¿No da pena irse del Madrid después de la plantilla que han formado?
–Tiene muy buena puinta,pero nadie es eterno. Me encantaría vivir todos los proyectos del Real Madrid, pero es imposible. A todos nos toca. Me quedo con lo que he vivido, diferentes épocas en las que hemos ganado muchos títulos, una con los famosos galácticos y otra sin ellos. Me siento colmado en ese aspecto. Los últimos diez años he compartido vestuario con algunos de los mejores jugadores del mundo. Este proyecto es ilusionante, pero era complicado estar en él. Uno tiene que saber en qué momento tiene que cambiar de proyecto deportivo y de vida. Era el momento de cambiar mi proyecto y busc ar otra cosa que también me ilusione en mi última etapa.
–¿Es fácil de asumir el "se acabó"?
–Podíamos estirar las conversaciones porque el entrenador no había pedido mi marcha. Quería que saliese uno de los laterales y era mucho más compleja la salida de Torres porque el chico no quería moverse. Me llaman y le dije: Jorge déjame pensarlo, pero vamos a arreglarlo de la mejor manera. Yo veía oportuno tener dos años más de fútbol en otro sitio. Si me quedo en el Madrid un año más a lo mejor no tengo las ofertas de ahora. Quiero seguir jugando y para los dos era la mejor solución.
–Esto era difícil de imaginar cuando jugaba en el campo de Coia.
–Siempre dije que mi sueño era jugar alguna vez en el Celta. Cumplí ese sueño y nunca imaginé que llegaría a jugar en la selección, un Mundial, una Eurocopa y ganar todos esos títulos que he conseguido con el Madrid. En Coia mi ilusión en aquel momento era poder jugar con Vicente, con Atilano, con Otero la gente a la que veía cuando era pequeño o hacía de recogepelotas. El resto lo veía demasiado lejano.
–¿Queda algo del niño que jugaba en el Victoria?
–Queda la educación que me ha hecho así, que han forjado mis padres en un barrio humilde como el de Coia, trabajador. Ese aspecto, esa forma de ser de Coia está ahí. Ni más ni menos.
–¿Y al margen de títulos, qué le ha dado el vestuario del Madrid?
–El vestuario del Madrid me ha hecho vivir emociones y experiencias enormes a nivel futbolístico y personal; vivencias con personas a nivel de grupo que nunca podría haber vivido con otro equipo, sólo con el Real Madrid.Y me enseñó a ser ganador de verdad, a aguantar mucha presión. Allí he forjado un carácter fuerte y una mentalidad muy positiva para aguantar todo lo que me eche la vida encima. Cuando un jugador ficha y me preguntan siempre digo lo mismo "ahora quiero verlo en el Real Madrid". He visto a Zidane pasarlo muy mal en los primeros seis meses y pedirle al club que le dejase marcharse porque sufría de verdad. Esa idea que se da de la plantilla del Madrid está idealizada, luego está lo que se sufre, lo que hay que aguantar. Por eso digo que para ser jugador del Madrid no sólo hace falta una calidad muy importante, sino una mente y una cabeza muy fuertes.
–¿Qué papel juega el Celta en su futuro a partir de ahora?
–Al Celta nunca le podré decir que no. He llamado a Eusebio por si me iba a Vigo unos días antes de encontrar equipo y podía entrenar con ellos. Me dijeron que pondrían todo a mi disposición (cuerpo médico, preparadores) lo que hiciera falta aunque no podría trabajar con el grupo porque sería complicado. La relación es muy grande, será siempre así y nunca sabes en el futuro lo que puede pasar. Me gustaría formar parte de un Celta que volviera a estar entre los diez u once mejores de España.
–¿Y algún día como dueño del club, como presidente?
–No puedo decir si puedo ser presidente u otra cosa. La vida da muchas vueltas. Ahora mismo no voy más allá que estos dos años que me quedan como jugador de fútbol. Eso sí, me reafirmo en que me iré a vivir a Vigo y allí veremos qué puedo hacer. Quiero que el Celta esté cuanto antes de nuevo en Primera División, no sólo como aficionado. Yo he crecido en ese club desde niño, desde que tenía doce años y todo el mundo sabe lo que el Celta y la ciudad representan para mí.