AGENCIAS - MADRID
El Real Madrid empieza a cumplir con el objetivo de aligerar en gran medida la plantilla de cara a la próxima temporada, uno de los grandes objetivos del equipo blanco después de acumular más de treinta futbolistas en el vestuario. La situación ha mejorado tras la salida de Míchel Salgado y la venta de Huntelaar al Milan (confirmada ayer). Pero aún hay que hacer dos descartes para conseguir el deseo de Pellegrini de tener sólo a 25 futbolistas en la primera plantilla de profesionales.
Ahora mismo el que tiene más papeletas para salir es Rafael Van der Vaart que de hecho ya no viajó con el resto de jugadores a Toronto para participar en la pequeña gira por Canadá y Estados Unidos. El club espera en las próximas horas cerrar su traspaso seguramente a algún equipo de la liga alemana, donde sigue teniendo buen cartel. Sonaron en los últimos días el Hamburgo –club de origen– y el Bayern de Munich
Contando con la casi segura baja de Van der Vaart, queda aún otro nombre más por salir y todo se centra en el resto de la comunidad holandesa y en Negredo. El canterano es un plato apetecido por un puñado de equipos, sobre todo ingleses, a los que el Real Madrid cree que puede sacar una cifra de dinero bastante interesante. Se habla de 18 millones. El futbolista quiere estar en el Real Madrid, pero entiende que no tiene ningún sentido estar en el Bernabéu sentado en el banquillo viendo jugar a sus compañeros.
En cuanto a los holandeses, al Madrid le gustaría hacer caja con lo que tiene en el escaparate a Sneijder y a Robben. El problema es que ambos ya han dicho a Valdano y compañía que quieren quedarse y, por si fuera poco, Pellegrini cuenta con ellos, como ya hizo públicamente con Sneijder. Esta situación no parece demasiado cómoda.
Por otro lado, el Real Madrid fue recibido con empujones y apretones en el aeropuerto de Toronto cuando varios centenares de aficionados que esperaban la llegada del equipo rebasaron el cordón policial ante la aparición de los jugadores madridistas. Pese al retraso y a que los jugadores utilizaron una puerta trasera para evitar la salida de pasajeros de la Terminal 3 del aeropuerto, unas 200 personas esperaron pacientemente para ver a sus ídolos, especialmente los jugadores Cristiano Ronaldo y Kaká. Cuando los jugadores finalmente aparecieron para dirigirse hacia el autobús que les tenía que llevar a su hotel en Toronto, los aficionados se abalanzaron y superaron el tímido intento de la policía de Toronto de contenerles.