J.B. - VIGO
Edu Moya ha sido el único de los cinco jugadores que denunciaron al Celta ante la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE) que entra en los planes del técnico, Eusebio Sacristán. Juan Manuel Peña y Fernando Fajardo concluyeron su relación laboral con el club en junio pasado, mientras que Rubén González y Antonio Notario, ambos con contrato en vigor, han sido apartados del grupo y se entrenan en A Madroa a la espera de que se resuelva su futuro.
El lateral extremeño no teme represalias del club por haber reclamado el pago de los 130.000 euros que le adeudaba el Celta a través de la AFE y que el club pagó el pasado jueves para evitar un descenso administrativo. Moya aclara que presentó la reclamación para resolver un problema familiar urgente del que, recuerda, ya advirtió al club el pasado mes de junio.
"Más que una denuncia lo que yo pongo es una reclamación. No es algo que haga por capricho, sino que es una situación que ya hablé en su momento con el club", explica. Y agrega: "Se trataba de un problema de necesidad familiar grave. De otro modo no habría tenido necesidad de poner esa reclamación, pero me vi en la tesitura de una situación difícil de sostener económicamente y necesitaba el dinero".
Moya se muestra convencido de que su decisión no va a tener repercusiones en el plano deportivo. "No tengo ningún pero con el club, sigo estando como cuando llegué. Para mí, el Celta sigue siendo un magnífico club al que no puedo poner peros. Tengo un grupo maravilloso de compañeros, un cuerpo técnico que me respeta y con el que estoy en sintonía y siempre hablaré bien del consejo de administración al que no pongo ningún pero. Pero mi situación era insostenible a nivel familiar y tuve que poner esta reclamación", subraya.
Edu Moya no tiene constancia de que el club vaya a tomar algún tipo de medida en su contra. "Si alguien tiene algo me lo comunicaría. A fecha de hoy, tengo un año más de contrato, estoy a disposición del técnico y vengo a entrenarme con la misma disposición de siempre y a darlo todo, como siempre he hecho", señala.
El defensa pacense no cree que su suplencia en el amistoso del pasado jueves frente al Leça guarde relación con su reclamación ante la AFE. "Uno siempre tiene ganas de jugar pero son decisiones del técnico y hay que predicar con el ejemplo y acatar las órdenes. Juega otro compañero al que hay apoyar. En este caso fue [el juvenil] Hugo [Mallo], que es un chaval que está empezando y necesita apoyo de los que llevamos más en esto del fútbol. Yo sigo en mi línea de trabajo para ayudar al grupo y estoy al servicio del club", indica. Y agrega: "Tengo un año más de contrato y me entrenaré con las mismas ganas y las misma fuerza".
Tampoco considera Moya que la reclamación de su emolumentos a través de la AFE le vaya a generar un problema ante la afición. "No temo que haya ningún problema. Como personas que son, con familia, deben de entender que lo principal para cualquiera es la familia. Para mí es lo más importante y, si se encuentra en una situación económica delicada, debo de ayudarles porque para mí ellos son lo primero".