LORENA ABUÍN - VIGO
El nadador paralímpico vigués Sebastián Rodríguez Veloso, más conocido por el sobrenombre de “Chano Rodríguez”, sigue haciendo gala de su personalidad polifacética. Esta vez se ha propuesto un extraordinario reto que ya ha despertado el interés de medios internacionales y que le podría llevar a entrar en el libro Guinness de los Récords. Chano se propone nadar durante 24 horas ininterrumpidas en el Océano Atlántico. En caso de conseguirlo, se convertiría en el primer deportista paralímpico que consigue completar una hazaña de esta magnitud.
Rodríguez no es precisamente un novato en estas lides. En cuestión de récords, el vigués tiene una larga trayectoria que le hace merecedor de un lugar destacado en el deporte. Después de haberse sobrepuesto a un pasado conflictivo que con frecuencia siente que sigue persiguiéndole, el nadador superó una huelga de hambre de 432 días que le dejó postrado en una silla de ruedas. Con un futuro nada prometedor, supo convertirse en un ejemplo de superación. Su empeño le ha llevado a lograr a lo largo de su trayectoria deportiva en mundiales y olimpiadas 19 medallas de oro, seis de plata y ocho de bronce.
Un experto en batir marcas
El reto actual sería permanecer 24 horas nadando en el Océano Atlántico, un total de unos 55000 metros, aunque Chano no descarta, si las circunstancias se lo permiten, arrebatarle también el récord a David Meca que en este momento está en 25 horas y 41 minutos.
La prueba, a realizar entre hoy y mañana, se disputará íntegramente frente a las costas viguesas. El nadador partirá a las cinco de la tarde de la playa de Samil y recorrerá Cabo Estay, Cangas, Moaña, Rande, Chapela... hasta regresar de nuevo a la playa de Samil a las cinco del día siguiente.
A pesar de las dificultades con las que se encuentra a menudo para disputar competiciones oficiales, el vigués no se rinde y está dispuesto a seguir luchando por una libertad sin barreras físicas hasta encontrar su techo. Su delicada situación legal le obliga a presentar una instancia avalada por el Comité Paralímpico Español cada vez que debe salir de la ciudad para disputar una competición, y su trayectoria ya le ha impedido tomar parte en competiciones como el Open de Estados Unidos en 2007, cuando le fue denegada la entrada al país.
Lleva años recorriendo un camino labrado de dificultades, pero se muestra decidido a no arrojar la toalla. Sus éxitos han sido reconocidos incluso por la Familia Real y le han convertido en una de las figuras clave del deporte paralímpico español. Sus esfuerzos siguen centrándose en conseguir el indulto. Y aunque reconoce que hubiera querido que las cosas fueran diferentes, confía en obtenerlo pronto, “ya no porque me toque, sino porque me lo haya ganado”.
Su empeño por afrontar un nuevo frente a las costas viguesas es un motivo de orgullo y satisfacción para Galicia y para muchos vigueses, ya que gracias a la repercusión de sus logros deportivos, Vigo y su Ría consigue acaparar una atención mediática internacional, como en este caso, con los beneficios que ello reporta para la proyección y el turismo.