ROBERTO MORALES - BLOEMFONTEIN
El gol de la final de la Eurocopa cambió la vida de Fernando Torres tanto como su traspaso al Liverpool. Un salto en su carrera que, por la repercusión mundial de la Premier, convierte al Niño en el icono español en Suráfrica, el país del rugby, que se ha enamorado del juego de la roja.
A punto de cumplir una semana en Suráfrica y tras ver de cerca la pobreza de Rustenburgo antes de instalarse en una ciudad con rasgos más occidentales como Bluemfontein, los internacionales españoles han comprobado que por encima de todos está la imagen de Fernando Torres.
Antes de su inicio arrollador en la Copa Confederaciones, marcando tres goles en diecisiete minutos, Torres ya sentía el cariño del pueblo surafricano a cada paso que daba. Es el nombre impreso en la espalda de las pocas camisetas de la roja que se vieron entre la afición local. La imagen de España junto a Cesc Fábregas en cualquier periódico o la revista FIFA del campeonato.
Es el poder de la Premier. La fuerza de una Liga organizada, con horarios televisivos establecidos desde el primer partido de cada competición y una proyección mundial que la hace estar a años de luz del resto. Llega hasta Suráfrica. Hasta el país del rugby que le cuesta engancharse a un deporte que consideran de pobres. "Es emocionante ver a esos niños con la camiseta con mi nombre. No me canso de darles las gracias. Es lo que tiene jugar en un club como el Liverpool con tantos seguidores por el mundo", reconoce Torres.
Convertido en referencia en Anfield. Líder espiritual junto a Steven Gerrard, Torres conoce la fuerza de una Liga en la que ha crecido como futbolista. "La Premier llega a todos los rincones del mundo y el Liverpool es un club con aficionados en cada rincón. Donde menos te lo esperas aparece uno con tu camiseta", destaca.
Torres hizo un análisis de la buena salud del fútbol de la selección española y elogió la propuesta que lanza al mundo. "Desde el Mundial de Alemania, España apuesta por un fútbol. Nos costó encontrar la manera de ganar con este estilo, pero nos hemos construido con el toque como seña de identidad", señala.
"Años después podemos jugar bien, ganar, divertir a la gente con un fútbol atractivo para todo el mundo. Hay que disfrutar de una generación a la que nos quedan años juntos porque somos muy jóvenes. Estamos en un momento para hacer historia para el fútbol español", añade
La goleada a Nueva Zelanda (5-0) es "el inicio que todos queríamos", dijo. "Habrá rivales más duros y competitivos que nos pongan las cosas más difíciles, pero nuestro fútbol no va a cambiar. El equipo presiona bien, tiene intensidad y no cae en la desidia", concluye.