ARMANDO ÁLVAREZ - VIGO
Pau Gasol encajó los puños de Pietrus, un boxeador recio, sin apenas inquietarse. Se giró con más rabia que dolor hacia el francés. Nadie conocía al Gasol airado y hercúleo de estas finales. El jugador explicaría después: "No me ha lesionado porque estaba físicamente preparado para ello". En gran medida, ese cuerpo lo han cincelado manos gallegas. Las de Pepe Casal.
El preparador físico vigués, afincado en Santiago, lleva diez años encargándose de la puesta a punto del astro. Lo conoció en el Barça, cuando era un chiquillo desgarbado. "Fueron dos años de trabajo intensísimo", explica. "Después hemos ido adaptándonos a las circunstancias y a las necesidades". Gasol siempre ha regresado a él en verano y ha seguido durante la temporada los planes que le diseñaba. Aunque Casal se sitúa en segundo plano: "Es fácil colgarse medallas y no es mi estilo. Estamos para ayudar, para aconsejar, intentar que no se deje llevar. Pero el 99 por ciento del mérito es suyo".
El resultado de tanto esfuerzo no admite discusión. Pau Gasol ha derrotado a Supermán, un Dwight Howard intratable en las otras rondas. "Que Pau juegue bien, que sea capaz de asistir, triangular el balón y buscar la mejor opción es algo que hace a las mil maravillas. Lo caracteriza su inteligencia y su lectura de juego. El paso adelante lo ha dado en el aspecto defensivo y reboteador ante el jugador con el físico más impresionante de la NBA", analiza Casal, entusiasmado porque "Howard había sido indefendible y Pau lo ha superado estadísticamente en rebotes y puntos sin contar las otras cosas que aporta, como sacarle faltas de ataque, defenderlo de forma perfecta desde el punto de vista táctico…".
Esa progresión libra al español de la fama de "blando" que se había ganado el año pasado, cuando Garnett lo devoró. Las críticas le llovieron, incluso de Phil Jackson, sin considerar lo bien que había trabajado ante Tim Duncan, el pívot de la década. Y además con una excusa que no quiso esgrimir y Casal ahora revela: "El año pasado Pau cometió un error, quizás llevado por la ilusión de sus primeras finales. Jugó con un tobillo muy mermado. No trascendió a los medios de comunicación. Llegó a la selección cojo, con el tobillo hecho una patata. Aguantó el dolor". El vigués, miembro del cuerpo técnico de Aíto en los Juegos de Pekín, lo recompondría.
Entre ellos no hay secretos. Son muchas horas de trabajo en solitario, cuidándole el alma a la vez que los músculos. Por eso Casal revela: "Me he llevado una gran alegría. Sé lo que significaba para Pau, la ilusión que le hacía conseguir su anhelado anillo. Era el gran objetivo que le faltaba, su gran reto y su gran ambición". Una hazaña individual de trascendencia colectiva porque "es importante para el baloncesto español que un jugador consiga el anillo, pero sobre todo con el papel superestelar que ha tenido. Ha sido el sostén de los Lakers durante toda la temporada junto al mejor jugador del mundo, que es Kobe".
El grah interrogante que falta por resolver, si acudirá a los Juegos, no lo conoce ni el mayor especialista en su anatomía. "Hay que dejarlo tranquilo. Que disfrute del anillo y tenga unas buenas vacaciones", exige. "Después, Pau Gasol dirá. Es inteligente y él mejor que nadie conoce su cuerpo, su estado anímico y físico. Tomará la decisión más acertada. Siempre da el máximo dentro y fuera de la pista, donde es el líder espiritual. Primero pensará en la selección y en segundo término en Pau Gasol".