ARMANDO ÁLVAREZ - VIGO
El Celta prepara el crucial encuentro contra el Levante con su retaguardia diezmada. Cruel paradoja en un momento en el que el cuerpo técnico ha decidido imprimir un giro conservador al estilo celeste para solucionar una inseguridad que amenaza con enviarlo a Segunda B. Peña se lesionó ayer en el entrenamiento. Un esguince leve del que debería recuperarse a tiempo, pero que tendrá al equipo en ascuas hasta el último instante.
Eusebio diseña sus planes sin Rubén, el único central que ha podido presumir de una titularidad indiscutible durante toda la temporada y con los dos técnicos. El santiagués cumple el domingo un partido de sanción por acumulación de amonestaciones.
De esta forma, la maniobrabilidad del técnico se reduce a Jordi, Noguerol y Peña. Más concretamente y en teoría, a la competencia entre Noguerol y Peña por acompañar al catalán. Y en esa carrera ha tomado ventaja el ourensano por la vía del contratiempo.
Fue un balón fuertemente golpeado por Óscar Díaz que impactó con el pie de Peña, quizás flojo en el aire. El rostro del veterano defensa se desencajó. Tuvo que abandonar el campo apoyado en los hombros de los asistentes. La gestualidad dramática quedó aliviada gracias a las pruebas que se le practicaron a última hora. Sólo padece un esguince leve. “Los servicios médicos del club confían en que el futbolista pueda incorporarse a los entrenamientos entre mañana y pasado”, reza el parte médico.
Nadie le quita el susto ni las horas de reposo. Aunque Noguerol no da por sentada su titularidad: “Yo intento estar siempre preparado para lo que el mister disponga. Me encuentro bien, con ganas, como cualquiera. Cuando estás en un equipo que va arriba y no juegas te fastidia, pero si ves que la cosa no funciona sientes mucha impotencia porque lo que quieres es aportar y donde más se puede hacer es desde dentro del campo. Ya no es una decisión que me corresponda a mí, estoy tranquilo”.
El canterano es consciente de que el celtismo mira hacia la primera línea y con desconfianza: “Respecto a la defensa, creo que incluso en el momento en el que éramos el tercer o cuarto equipo menos goleado nos llevábamos palos por todos los lados. Ahora que nos están metiendo goles es normal. Lo tenemos asumido, sabemos que es uno de los problemas de equipo. El sistema defensivo es clave para intentar conseguir los objetivos siempre. Un equipo tiene que ser sólido y nosotros ahora mismo no lo estamos siendo”, acepta. Como remedio, “la mejor forma de salir de esto es derrotar al Levante el domingo, a ver si somos capaces de cerrar el año de la manera más digna posible”.