FÓRMULA UNO

Cita en la primera curva de Interlagos

La salida será decisiva para el título

02.11.2008 | 02:36

Si se trata de mantener a la audiencia pegada al televisor hasta el final las cosas no pudieron ir mejor en Interlagos. Massa levantó a un público enfervorecido con una vuelta a escape. Tercera "pole" consecutiva del brasileño en su país, sexta de la temporada. 1.12.368, un cronómetro estratosférico, medio segundo mejor que el de Raikkonen y Hamilton. Dominio local para alegría de las "massas", en continúa búsqueda del ídolo perdido con la ya lejana muerte de Senna. Hubo emoción en el reparto de puestos para la salida de esta tarde (18.00, Telecinco) pero al final cada uno cumplió su papel. Massa, delante; Raikkonen, fiel escudero; Hamilton, con el pie levantado, dosificando su ventaja y Kovalainen, convertido en guardia pretoriana del jefe. Detrás, sexto, Alonso, en su prometido primer plano para amenazar por el retrovisor al inglés, justo detrás de él en la fila de los que saldrán por la parte sucia. La única sopresa, el favor de Trulli a Massa. El italiano, enorme, superó un fuerte constipado y se colocó en la primera línea. De momento, entre el Ferrari y el McLaren candidatos sólo hay dos monoplazas de los cuatro necesarios para que el título se quede en Sao Paulo, la ciudad de los helicópteros.
El recurso aéreo es la solución más rápida -y cara- para alcanzar el circuito José Carlos Pace, antiguo gobernador que da nombre al trazado de Interlagos, construido hace treinta años en las afueras de la capital paulista, ahora en plena urbe, en un promontorio plagado de favelas. A un lado, miseria; al otro, dispendio automovilístico, helicópteros de ida y vuelta desde el barrio de Morumbi, elegante distrito y hogar de la "troupe" de la Fórmula 1.
En una de las instalaciones más vetustas del campeonato, la atmósfera es inigualable. Parece imposible que la lleguen a alcanzar los modernos pero fríos circuitos asiáticos. El añadido de llegar con el campeonato en juego -el año que viene ya se decidirá en Abu Dhabi- es otro aliciente. Y si uno de los contendientes es el chico de casa, la locura es contagiosa. La tensión se mascaba mientras los monoplazas rumiaban un vuelta a vuelta en busca del tiempo bueno. De pronto, las gradas escupían un rugido seco, como de campo de fútbol. Aparición en pantalla de Massa, buen tiempo en las previas y "pole" contundente al final.
Incertidumbre en el reparto de puestos pero cada piloto, finalmente colocado al pie de la letra de un guión de suspense para la primera curva, con opción de repesca en la posterior enlazada, la "S" de Senna, antes de afrontar la larga recta opuesta a la meta.
Los tiempos de los entrenamientos oficiales insinúan cargas de gasolina similares entre el pelotón intermedio, anuncian una pronta parada de Trulli y colocan a Massa como candidato a ser el primero de los dos aspirantes en citarse con los garajes. Alonso, en la línea de sus últimas carreras. Un coche muy aceptable y un pilotaje sin fallos le pondrán a la espera de errores. Como en China, tendrá a Kovalainen por delante. Se quedó a un suspiro del finlandés, 50 milésimas que habrían sido suyas de no haber cometido un ligero error en el tercer sector de su vuelta buena en la última toma de tiempos. El segundo coche de McLaren hará de escudero de Hamilton. El inglés dosificará para mantenerse en su puesto, justo al pie del podio, suficiente para ser el campeón más joven de la historia.
Este escenario se volcaría si llueve, una amenaza de todo el fin de semana que no termina de materializarse. Sobre Sao Paulo anuncian tormentas para la primera hora de la carrera. A Hamilton, manifiestamente superior a Massa sobre mojado, no le conviene en absoluto que la carrera se convierta en una lotería de trompos, golpes y coches de seguridad en la pista.


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