TOUR DE FRANCIA
 

Pendientes del teléfono

21.07.2008 | 00:00
Sus compañeros atienden a Pereiro tras la caída. / Efe
Sus compañeros atienden a Pereiro tras la caída. / Efe

Su familia en Mos vivió con angustia los primeros momentos. Hablar con él serenó los ánimos de todo el mundo.

Fue una tarde de teléfonos en Mos donde se multiplicaron las llamadas y los recados durante una tarde cargada de tensión y de miedos que arrancó con la noticia de que Óscar Pereiro se había despeñado. Durante un espacio de tiempo que se hizo eterno en casa del ciclista, en la de sus padres, en las de sus hermanos, la ausencia de noticias sobre su estado llenaron de incertidumbre y de miedos a todos sus familiares que se vieron desbordados por una marea de rumores. Que se ha roto el fémur, que la clavícula, que ambas...todo cambió cuando el ciclista de Mos, durante el traslado al hospital de Cuneo, se puso en contacto con su mujer, María, para decirle que estaba bien, dolorido, pero que los daños habían quedado limitados a su brazo izquierdo, que le dolía horrores. Su familia, Mos y todo el mundo respiró con alivio. El resto de la tarde fue de espera, de dudas sobre la necesidad de desplazarse a Italia para estar con él. Finalmente, a última hora de la noche, una nueva llamada del ciclista a María dejó claro que no era necesario y que confiaba estar en Vigo hoy. El brazo le dolía cada vez más.

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