El Celta manirroto

28.04.2008 | 08:32

El equipo vigués ha perdido 23 puntos por dejarse remontar diez partidos en cuestión de pocos minutos.

El Celta vive entregado al dispendio. El cuadro celeste se ha dejado remontar en cuestión de pocos minutos diez partidos que le habrían reportado 23 puntos y el liderato de Segunda División. Tamaño despilfarro es consecuencia de un mal endémico: la incapacidad de este equipo para gestionar la renta adquirida en el marcador hasta el punto que adelantarse al adversario ha sido casi más un problema que una solución. El mal se inició con la temporada y no ha cesado con ninguno de los tres técnicos que han llevado las riendas del equipo en este decepcionante peregrinaje por el desierto.

Los primeros dos puntos volaron en tres minutos (los que van del 84 al 87) en el estreno liguero frente al Córdoba; los últimos tres el sábado en Tarragona, donde el Celta cedió dos goles en poco más diez minutos tras haberse puesto en franquicia a quince del final del partido. Por el camino se perdieron tres puntos en Castellón, dos en Albacete, otros tantos ante el Numancia, el Racing de Santander y el Málaga, tres en la Ipurúa, el campo del Eibar, y dos frente al Elche y la Real Sociedad en Balaídos.

En ninguno de estos diez partidos pasó mucho tiempo antes de ver cómo el rival enjugaba su desventaja: tres minutos frente al Córdoba, otros tantos frente al Castellón, veintiuno ante el Albacete, nueve y trece con el Numancia, ocho frente al Racing, dos contra el Málaga apenas ocho ante el Nástic.

Pero tal vez el ejemplo más evidente de esta inaptitud para conservar la ventaja se produjo en el duelo frente al Elche en Balaídos. Perera adelantó al Celta en el minuto 32 de partidos y amplió la renta celeste en el 52. Pues bien, esta cómoda renta se esfumó en un cuarto de hora con dos tantos casi consecutivos del cuadro ilicitano porque Williams marcó en el minuto 66 y nada más sacar de centro el Celta, el Elche robó el balón, armó una contra y batió a Esteban en el 67 con un gran disparo de Raúl Martín.

En contadas excepciones el Celta ha conservado su ventaja durante algún tiempo. Frente al Eibar, por ejemplo, marcó en el minuto 9 y logró conservar su ventaja durante 43 minutos y, posteriormente el empate durante 25 más, pues Altura dio la victoria al equipo vasco a diez minutos del final con el Celta jugando en inferioridad numérica por expulsión de Matías Lequi.

Un vistazo a los resultados del último ascenso demuestran que la gestión de la ventaja es una de las claves del éxito en el fútbol. En aquella feliz temporada, el cuadro celeste ganó nada menos que catorce encuentros por la mínima, once de ellos con un solo gol y la portería a cero.

Este curso los partidos en los que el Celta ha ganado con la portería a cero se limitan a cinco (Poli Ejido, Sporting, Hércules, en dos ocasiones, y Córboba) y ha ganado uno más, al Poli Ejido, por la mínima (2-1) en Balaídos.

Hace tres temporadas, con Fernando Vázquez al frente del banquillo, el Celta sumaba a estas alturas de competición sólo cinco goles más (48 por 43) pero había recibido quince menos (25 por 40). El resultado es que aquel Celta sumaba 70 puntos y el actual apenas 47.

El "amigo" de los necesitados

Una de las especialidades del Celta ha sido la de dar aliento al necesitados con una generosidad difícilmente explicable. Así, mientras los celestes han dado con frecuencia la talla frente a los equipos poderosos, han perdido (en ocasiones de forma lamentable) con buena parte de los rivales que ocupan o han ocupado en algún momento el furgón de cola de la tabla. De los últimos clasificados, sólo han derrotado en los dos partidos al Polideportivo Ejido, aunque con bastante problemas en ambas ocasiones.

El último episodio de este afán celeste por insuflar vida al moribundo se vivió el sábado en el Nou Estadi pero en otros momentos de la competición se han beneficiado de la magnanimidad celeste conjuntos como el Córdoba, el Albacete, Las Palmas, el Xerez Deportivo o el Eibar.

Frente a los de la zona alta el Celta superó claramente al Sporting, en los dos partidos (pese a sumar un triunfo y un empate) ganó en inferioridad numérica a domicilio al líder, Numancia (con el que empató en Balaídos) e hizo tablas en dos ocasiones frente a la Real Sociedad, a la que superó también claramente en juego en Anoeta con un hombre menos en el campo. Frente al Málaga, próximo equipo en visitar Balaídos, el cuadro celeste firmó también un empate que no hizo justicia a los méritos contraídos sobre la cancha, donde fue muy superior a su adversario.


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