Maruja Mallo será homenajeada en el Día das Artes Galegas

La Real Academia Galega de Belas Artes destaca la obra plástica de la pintora lucense y su defensa de los derechos de la mujer

06.07.2016 | 01:51
Maruja Mallo. // Faro

El Día das Artes Galegas de 2017, que se celebra el 1 de abril, se dedicará a la pintora Maruja Mallo (Viveiro, Lugo, 1902-Madrid, 1995) por la "importancia" de su obra en el surrealismo español y su contacto con artistas e intelectuales, como Salvador Dalí, Federico García Lorca, José Ortega y Gasset, María Zambrano, Rafael Alberti y Pablo Neruda.

La decisión fue tomada en una sesión ordinaria de la Real Academia Galega de Belas Artes (Ragba), en la que, además de a la pintora de Viveiro, se planteó la posibilidad de dedicar este homenaje al músico Jesús Bal y Gay y al escultor Antón Faílde, según precisó el organismo en un comunicado.

La academia de arte también destacó la integración en las vanguardias de la artista gallega Maruja Mallo, así como su "carácter transgresor" como "defensa de los derechos de la mujer".

La pintora, que forma parte de la Generación del 27 y cuya obra se corresponde con la vanguardia interior española, fue una "importante figura artística del siglo XX", según subrayó la academia. Además, destaca su influencia en el arte español y gallego y, en consecuencia, en museos como el Pompidou parisino o el madrileño Reina Sofía.

Tras la muerte de su madre en 1927, toma parte activa en la primera Escuela de Vallecas, una propuesta plástico-poética del escultor Alberto y el pintor Benjamín Palencia. Durante la década de los veinte colabora con publicaciones literarias como La Gaceta Literaria, El Almanaque Literario o la Revista de Occidente. Ortega y Gasset conoce sus cuadros en 1928 y le organiza su primera exposición en los salones de la Revista de Occidente, obteniendo un gran éxito. Exhibió diez óleos que representaban poblados llenos de sol, toreros y manolas, así como estampas coloradas de maquinaria, deportes y cine de principios de siglo.

La exposición fue todo un acontecimiento cultural en Madrid, y también punto de partida para que Maruja fuera juzgada por su obra y no por su condición femenina.

En 1932, obtuvo una bolsa para ir a estudiar a París, donde conoció a René Magritte, Max Ernst, Joan Miró y Giorgio de Chirico y participó en tertulias con André Breton y Paul Éluard. Su primera exposición en París fue en la Galería Pierre Loeb en ese mismo año. Allí comenzó su etapa surrealista. Regresó a Madrid en 1933 y participó activamente en la Sociedad de Artistas Ibéricos. Con el estallido de la Guerra Civil, Maruja Mallo huye a Portugal y con la ayuda de Gabriela Mistral se traslada a Buenos Aires, donde vive exiliada durante 25 años. Continuó pintando, dando clases y cultivando amistades, como la de Neruda.

En 1961 regresa a España y se instala en Madrid. La que había sido una de las grandes figuras del surrealismo de preguerra es casi una desconocida en su país y su vida pública desaparece. En 1979 comienza su última etapa pictórica. Tenía ya 77 años, pero aún conservaba esa frescura y vitalidad que la acompañarían durante toda su vida. En la década de 1980 le ofrecieron numerosas exposiciones y premios.

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