Emilio Gutiérrez Caba: "El cine camina hacia la infantilización de contenidos"

"Los políticos son reflejo de la sociedad y esta sociedad tiene que hacer autocrítica e interesarse por la cultura"

23.06.2016 | 04:55
El actor Emilio Gutiérrez Caba. // V. Lerena

Emilio Gutiérrez Caba es un hombre que se dedicó al teatro en una familia en la que el peso sobre la escena lo han llevado siempre ellas. La tradición la inició, sin embargo, el bisabuelo Pascual Alba a mediados del XIX. Así han ido agarrando el testigo los descendientes hasta entregárselo a Irene Escolar, la última actriz de la saga y ganadora de un Goya en la pasada edición. Emilio, mirada y poso de veterano, dice que prefiere contar su experiencia que dar consejos, algo que paradójicamente "uno suele hacer cuando es joven".

- ¿Qué le sigue enganchando del oficio?

- Me gusta que lo que haga tenga un peso específico, que tenga enjundia. Eso a veces se da y a veces no. Cuando no se da hay que pensar que vivimos de esta profesión. Así como ningún actor inglés o americano vive del teatro, nosotros tampoco... un poco mejor del cine, pero tampoco se prodiga en nuestro país el cine porque no se prodiga nada cultural con cierto peso. Me da la sensación de que lo que ocurre es que hasta se está dejando de profesionalizar. Tal vez sea para ahorrar costes, pero la cultura no tiene precio, por tanto no se debe ahorrar en cultura.

- Ahora que vivimos en campaña, tampoco en esta se escucha mucho hablar de cultura a los candidatos.

- Oigo propuestas un tanto vagas, pero nunca una propuesta cultural ni de otro tipo vinculante o por lo menos que sea francamente un camino orientativo de la política de un gobierno. Creo que este país necesita una modernidad que la democracia no es que no le haya dado, es que no le han dejado que la dé. Necesita una reforma profunda de la Administración, una reforma de las pensiones y unos planteamientos sanitarios, educativos y culturales que nadie está planteando.

- En cultura el debate empieza y termina en el IVA...

- Ahí parece que se han definido un poco, parece que todos los grupos, a excepción del popular, están dispuestos a bajarlo.

- Pero podría pasar que ajustar el IVA fuera la única medida a tomar respecto a la cultura.

- Es una cosa que hay que reequilibrar. El 21% -el IVA cultural-, aparte de ser una gigantesca barbaridad, no significa mayores ingresos para la Administración. Por tanto solo se entiende como una política entendida no sé si como castigo o una pataleta de determinados sujetos del Partido Popular. Pero hay algo más inquietante: realmente los políticos son un reflejo de la sociedad. Esa sociedad tiene que hacer autocrítica e interesarse por la cultura, y tomarse en serio la educación de sus hijos.

- ¿Cree que se están perdiendo generaciones de espectadores con medidas como el IVA?

- Sin duda, pero eso viene de lejos. En el franquismo la entrada a los teatros estaba prohibida a los menores de 18 años; los niños podían ir al fútbol, al boxeo y a los toros, pero no a cabarets y teatro. Eso se palió en parte a través de los programas de televisión cuando Fraga hace la segunda cadena. Gracias a un intento de vender televisores se hizo una televisión cercana a productos culturales buenísimos, y la gente se enganchó un poco a la cultura. Eso quedaría barrido en tiempos democráticos ante otras propuestas, sobre todo deportivas, que arrasan el mundo cultural.

- Decía que es difícil vivir del teatro y el cine. ¿La supervivencia está en la televisión?

- Tampoco. Ha bajado sueldos y la entrada de nuevos canales de contenidos como Netflix me temo que van a abaratar más los precios. Lo que hay que tener en cuenta es una cosa: o se distribuye la riqueza de una vez por todas o en el mundo va a ocurrir algo muy grave. La redistribución significa que no puede estar en manos de unos cuantos todo el dinero. Si hay cinco billones de euros en paraísos fiscales hay que sacarlos de ahí. Hay una guerra financiera total contra la humanidad; las empresas van a atacar descaradamente a la clase media europea.

- Habla de paraísos fiscales. ¿Qué opina del caso de Ana Duato e Imanol Arias?

- Desconozco los motivos, si ese dinero está declarado o no y si legalmente podían o no hacerlo. Sobre si moralmente podían o no tampoco puedo manifestarme. Lamento mucho que estén en esa situación y lo lamento porque estoy seguro de que ellos no están hechos de la pasta de los estafadores. Estarán angustiados y solo por ese hecho tengo que empatizar con lo que les pasa. No puedo sentir la misma empatía por aquellos que hacen de su vida precisamente eso.

- ¿Se está cerrando en exceso la atención sobre los actores en este caso?

- Hay una focalización intencionada. Cuando un nombre suena es mucho más publicitario para la venta de titulares. No es lo mismo hablar de la infanta Pilar, Ana Duato o Imanol Arias que de unos señores que no sabemos sus nombres pero tienen más dinero.

- Verónica Forqué dijo en una ocasión que al cine no le interesan las mujeres maduras. ¿Los hombres maduros interesan?

- Podemos tener más posibilidades que ellas. Lo que sí es cierto es que en el cine hay una cierta orientación hacia la infantilización de los contenidos. A la sociedad española solo le preocupa lo que le vaya a pasar a las generaciones futuras y no a las presentes. Quizás hay unos intereses detrás de eso, ya que los jóvenes pueden cobrar menos. Algunos dicen "pagaría por este papel". No, no, eso te lo tienen que pagar porque es un derecho y porque ellos luego venden la película.

- ¿Le da consejos a la última actriz de la familia, Irene?

- Ella es de otra generación y tiene otras cosas en la cabeza. Lo que sí tratamos de inculcarle es que esta es una profesión de la que hay que vivir, tiene que haber reconocimiento social y económico. No tenemos que ganar lo que ganan los futbolistas pero tienes que defender una compensación económica porque eso forma parte de tus derechos.

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